Opinión: No se olviden de tener un plan B

Si por alguna razón la vida les niega su sueño principal siempre hay que contar con un plan B
Opinión: No se olviden de tener un plan B
"Tienes que empezar en algún lugar". Abogado Sergio C. Garcia

En mi inocencia a los diez años de edad nunca pensé, ni pude haberme imaginado lo que me depararía el destino. Cuando soñé con ser abogado, esa visión fue tan clara que yo nunca dije ‘quiero ser abogado’ si no ‘yo voy a ser abogado’. Nunca supe cómo dado mi estado crónico de pobreza el camino presentaría muchas pruebas, muchos retos a superar.

Al hacerme adolescente y empezar a tener mejor uso de razón aún continúe con la idea de ser abogado. A pesar de no tener documentos yo no pensaba que tendría tantos problemas para lograr mi sueño.

Me había informado bien y me habían asegurado que la Barra de Abogados de California no preguntaba el estatus de una persona. Así que nunca pensé en la necesidad de contar con un plan B.

Lamentablemente al terminar la Escuela de Leyes y solicitar mi licencia de abogado, ahí estaba esa infame pregunta que me dejó en shock: “¿Eres ciudadano estadounidense, residente legal o cuál es tu estatus?”

Al ver esa pregunta yo sentí que mi mundo se venía abajo.

Tantos años de estudio, tantas noches quemándome las cejas, estudiando para nada. Después de superar el trauma, contesté la pregunta de la mejor manera posible.

En aquel cuadro tan pequeño que daban para responder tan difícil pregunta, escribí, “pendiente” , lo que quería decir que mis papeles estaban en proceso.

Ese pequeño inconveniente desató una guerra sin cuartel con el gobierno estadounidense que pondría mi vida en pausa por casi cinco años. Al darse cuenta el Gobierno que yo era indocumentado, me negaron mi licencia.

Lamentablemente como yo solo había soñado con ser abogado, nunca hice un plan B, nunca consideré hacer otra cosa que no fuera la abogacía. Ahora a mis 32 años me encontraba en un limbo total: sin papeles y sin licencia.

Yo cometí un gran error al no tener un plan B. De haberme preparado para la posibilidad de no poder ser abogado hubiera tenido algo más que hacer durante la lucha con el gobierno.

Por lo tanto ahora, cuando doy discursos de motivación a los jóvenes siempre les pido que tengan un plan de escape.

Si por alguna razón la vida les niega su sueño principal siempre hay que contar con un plan B. Aunque para ser sinceros, el no tener un plan B, me hizo luchar con más fuerzas para conseguir mi licencia como abogado.

Y el esfuerzo valió la pena. El 1 de febrero de 2014, me fue otorgada mi licencia, aún siendo indocumentado.