Los números reflejan el mal paso de Tiger Woods

Antes fascinaba con sus récords; con la eliminación de ayer en el PGA Championship, quedó fuera de tres Majors seguidos por primera vez
Los números reflejan el mal paso de Tiger Woods
"No jugué mucho en los últimos años y finalmente estoy pudiendo hacerlo. Necesito ser más consistente. Lo bueno es que la confianza está aumentando rápido, es sólo cuestión de tiempo", dijo Woods. Foto: EFE

Durante años, Tiger Woods acostumbró al mundo del golf a lograr marcas y récords asombrosos, que lo condujeron a 14 Majors. Esa cosecha es intocable y será valorada por siempre, pero hoy la carrera del californiano se percude con una acumulación de datos negativos. El más reciente es que por primera vez en su carrera quedó eliminado en tres torneos de Grand Slam en forma consecutiva.

“Pegué lo suficientemente bien como para estar donde quiero estar, pero anduve horrible con el putter”, reconoció Tiger, luego de fallar el corte clasificatorio del PGA Championship, frustración que se suma a las eliminaciones prematuras en el Open Británico y en el US Open, más allá del 17° puesto en el Masters.

El adiós del N° 278 del mundo quedó sellado ayer, luego de jugar los cinco hoyos faltantes de la segunda vuelta tras la suspensión por mal tiempo del viernes. Las tarjetas de 75 (+3) y 73 (+1) y el total de 148 (+4) lo ubicaron a dos golpes de superar el corte, que también dejó afuera a otro ilustre como Zach Johnson, campeón en St. Andrews.

Si bien tuvo un aceptable porcentaje del 63% en greens en regulación (23 de 36), luego no se dejó putts accesibles y apenas anotó dos de más de dos metros y medio de distancia en los dos días. En Tiger aplica la teoría de la sábana corta: cuando falla con el driver y los hierros funciona alrededor de la bandera y viceversa, tal como sucedió en el campo de Kohler, en Wisconsin. “Necesito alinear alguna vez las dos cosas”, se reclamó a sí mismo.

Su foja de servicios en 2015 es deficiente: en diez participaciones en el PGA Tour falló cuatro cortes y abandonó en un torneo. Más allá del opaco panorama, Woods siempre busca entregar una versión optimista: “No jugué mucho en los últimos años y finalmente estoy pudiendo hacerlo. Necesito ser más consistente en los torneos y la única manera de hacerlo es jugando. Lo bueno es que la confianza está aumentando rápido, es sólo cuestión de tiempo”, avisa.

Tiger debe tomar rápido una decisión clave en su agenda deportiva, porque al día de hoy figura fuera de la FedEx Cup, en la que ya había quedado al margen el año pasado. Todavía no confirmó si jugará en el Wyndham de Greensboro, su última posibilidad de clasificarse a la serie de cuatro torneos finales, que otorgan al ganador una suma de 10 millones de dólares.

Los números no cierran para Woods, que firmó un contrato por los próximos tres años con la America’s Cup, que se disputará en México DF entre el 22 y el 25 de octubre. Es el mismo certamen al que no pudo asistir el año pasado en el Olivos Golf Club, impedido físicamente.

El bajo rendimiento de Woods renueva la pregunta sobre si será capaz de retomar la senda gloriosa de los Majors, luego de su última consagración en el US Open 2008. También, si sus modificaciones en el swing son las convenientes para su actualidad. Pasaron ya siete años de su 14° título grande, y allí permanece en el trono Jack Nicklaus (18 Majors), jugando con la vida útil de Tiger, cerca de cumplir 40 años.