Mantequilla frita y otros manjares en pinchos que amamos en EEUU

Prácticamente no hay nada que no insertemos en un pincho y comamos en este país
Mantequilla frita y otros manjares en pinchos que amamos en EEUU
En este país, comer en pinchos es una tradición.
Foto: Shutterstock

Varios políticos estadounidenses han sido fotografiados comiendo chuletas de cerdo pinchadas en un palillo durante un evento en Iowa, un estado clave para los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos. No faltaron ni la aspirante demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, ni los republicanos Jeb Bush, Rick Perry o el omnipresente y polémico Donald Trump.

donald trump
El polémico Donald Trump no se resiste a estas delicias.

La feria ofrecía 75 variedades distintas de comida insertada en una vara. Pero, ¿a qué se debe tal obsesión por esta modalidad de alimentarse? Si se tienen en cuenta los datos, no es de extrañar que los políticos se hayan dejado ver comiendo cerdo asado en la Feria Estatal de Iowa. Y es que ese estado es el mayor productor de carne porcina del país.

Además, a los políticos les suele gustar relacionarse con la “gente ordinaria”, sobre todo en un contexto como éste, en el que la campaña para la presidencia de 2016 está ganando impulso.

Hillary Clinton no dudó en comprar su chuleta.

Sin embargo, lo más sorprendente es que la carne que estaban masticando los aspirantes venía en un pincho, a modo de paleta o polo. Pero con una mirada rápida a la variedad que se ofrecía en la feria, se puede concluir que son muchos los alimentos que se adaptan a esta modalidad.

Variedad ilimitada

En el evento se podían comer salchichas en pincho. Pollo pinchado en un palillo. Elote o una mazorca de maíz, de la forma en la que se come también en México. Queso, frutas, malvaviscos, todo a modo de paleta. Pero había opciones más sorprendentes. Por ejemplo, huevos cocidos o miel.

Jeb Bush mordisqueó también su carne en forma de paleta.

O brownies, un bizcocho de chocolate y nueces, tarta de manzana… Incluso mantequilla de maní o cacahuete frita. Para aquellos a los que les preocupa el colesterol, también venden ensalada en un palillo.

Pero Iowa no es el único estado en el que venden comida de esta forma. Es algo común en ferias de todo el país, de acuerdo a la historiadora Megan Elias.

“Las ferias estatales y de los condados suelen ser el gran entretenimiento del año en el mundo rural de Estados Unidos y comer alimentos en palillos es algo muy estadounidense”, explica. “Forma parte de la cultura popular desde antes de 1840”, señala.

Te permite comer mientras paseas y encaja con otra de las cosas que hacemos (en EUU): las competiciones de comida”, dice la experta.

Rick Perry engulló un perrito caliente empanizado, un “corn dog”.

“Todo en las ferias es sobre mostrar la abundancia: los pasteles más grandes, las vacas más grandes, la comida más loca“.

De clásicos y extravagancias

El alimento más clásico de los que se comen de esta manera es el corn dog, algo así como un perrito caliente empanizado, asegura Rod Phillips, profesor de historia de la comida y la bebida en la Universidad de Carleton, de Ottawa, Canadá.

“Es una salchicha untada en mantequilla y frita, pinchada en un palo. Se solicitó una patente relacionada con este producto en 1927 y se obtuvo en 1929”.

La patente que menciona fue otorgada para “un aparato para sumergir, cocinar y sostener” ; esto es, para “empalar” alimentos como “salchichas, jamón cocido, huevos duros, queso, melocotones en rodajas, piña, plátanos, etcétera” en un palo, cubrirlos de mantequilla y freírlos.

Nachos con carne en palitos, todo es posible.

El corn dog fue el primero de estos alimentos pinchados en un palillo en popularizarse. Ocurrió durante la década de 1940. Aunque para entonces ya existían las paletas de helado -conocidas como popsicles en EEUU- o las de caramelo (lollipops), o chupetas. Y otra de las especialidades más extendidas es el fried twinkie, un bizcocho relleno de crema.

El historiador culinario Andrew Smith asegura que la Feria Estatal de Texas fue clave para la popularización de estas comidas. Y añade que en los últimos 20 años se han expandido de forma increíble.

“Se han vuelto comunes las barras de chocolate y pizzas fritas, o cocteles helados (insertados en palos)”, enumera. “Cada estado tiene cosas distintas, pero son cada vez más extravagantes. Una de las opciones más extrañas que yo he visto fue paté de hígado en un palillo en Carolina del Norte”, recuerda.

A lo largo de los años otros estados se han atrevido a insertar en un palo desde pasteles de carne, nachos o hasta batidos.

“Nada es imposible”

Así que Smith cree que casi no hay comida que no se pueda presentar en ese formato. Lo es al menos siempre que se tenga el equipo adecuado, que te permita, por ejemplo, congelar los alimentos. Y untar de mantequilla y freír ayuda a que otras opciones menos consistentes adquieran la forma necesaria, dice Phillips.

Aunque el experto cree que hay alimentos que no funcionan en este formato, al menos no sin hacer un desastre. “El queso cheddar (se puede insertar en un palo), pero no el feta“, pone como ejemplo. “Habría dicho que el buen sabor también es una limitación, pero tras observar la oferta de la Feria Estatal de Iowa, ya no lo creo”.

Con el comentario quizá se refiera a la mantequilla frita insertada en un palo que vendían en el evento. Pero esta grasienta opción parece no ser exclusiva de las ferias estadounidenses, de acuerdo al experto.

“Puedes conseguir comida en palillos (en otras partes del mundo). El shish kebab -un pincho de carne y verduras- es de origen turco. Y hay muchas variantes del chicken satay –pollo untado en una salsa a base de maní y soya, entre otros ingredientes- en Indonesia”, señala.

“A menudo la gente hace barbacoas o asados con carne pinchada en una vara de metal. Es una modalidad bastante extendida y una forma más saludable de comer en algunos lugares, ya que se evita el riesgo de contaminar los alimentos al tocarlos con la mano”.

Aun así, reconoce que los estadounidenses tienen un estilo propio: “Es una especie de deporte extremo. El ¿qué puedo pinchar en un palillo que nadie antes lo haya hecho? No pasará mucho tiempo antes de que la gente empiece a comer cucarachas en palos”, exclama.

Y podría ser una delicia para los aspirantes a cargos públicos.