Rusa parricida pone en alerta a penal de Tijuana

Anastasia Lechtchenko padece esquizofrenia y convive con presas de menor peligrosidad
Rusa parricida pone en alerta a penal de Tijuana

México.- Anastasia Lechtchenko se encuentra en problemas más allá del juicio que podría llevarla a purgar 80 años de prisión por el homicidio de su madre y hermana en Tijuana. Y es que la joven de 19 años de origen ruso con un complejo cuadro de esquizofrenia  convive a diario con presas de menor peligrosidad.

Ellas, sus compañeras reclusas son principalmente ladronas y narcomenudistas con perfiles psicológicos menos complicados y peligrosos frente a Lechchenko, quien preparó con esmero la decapitación y desmembramiento de los cuerpos de su familia y hasta se fumó un cigarro después de meterlos en bolsas de basura, según la policía.

El subsecretario del sistema penitenciario de Baja California, Héctor Grijalva, explica que esta situación es “muy complicada” para las autoridades penitenciarias; sin embargo,  la estancia de la rusa en esta prisión se debe al lento proceso en el juicio y por ello no ha sido trasladada a un hospital psiquiátrico.

“Está bajo supervisión, durante el día convive con las reclusas y por las noches tiene una celda propia, pero observamos actualmente un grupo de las internas la ayudan a que se adapte a la vida en el reclusorio”.

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No hay fecha para la audiencia, y tampoco un tiempo exacto para su caso, pero puedo decir que llevará más de un año” calcula el subsecretario.

El argumento de la esquizofrenia juega un papel importante para reducir la pena de la muchacha cuyos padres dejaron el circo por el que llegaron a México para establecerse en 1996 en Tijuana, Baja California.

Según la ficha médica, la enfermedad provoca la pérdida del sentido de la realidad,  aislamiento social, depresión, irritabilidad y delirios, tal como ocurría a Eduard, el joven protagonista del libro que leía Anastasia poco antes de matar a parte de su familia en junio pasado.

El padre de la joven -y único sobreviviente- también se encuentra preocupado, según ha revelado en las visitas a su hija y de las cuales dan fe las autoridades. “Es una situación difícil porque las víctimas son su ex esposa e hija (de 12 años) y quien es acusada también es su otra hija, por lo tanto es lógico que tenga sentimientos encontrados”, comenta Grijalva.