Sobrevivieron la guerra civil de El Salvador, pero fueron desplazadas por las pandillas

Dos madres lograron llegar a EEUU en 2014, pero ahora temen por sus hijos
Sobrevivieron la guerra civil de El Salvador, pero fueron desplazadas por las pandillas
Maria del Rosario y Maria de Los Ángeles escaparon de la violencia de las pandillas en su natal El Salvador.

Las hermanas María del Rosario, María de Los Ángeles y María Antonia Mejía sobrevivieron la guerra civil de El Salvador entre 1980 y 1992. Una de ellas hasta sobrevivió a una bomba que fue colocada en un autobús de transporte colectivo donde viajaba. Pero, ninguna de ellas soportó el acoso de las maras (pandillas) y la policía.

“Cuando estábamos pequeñas la vida era muy difícil por la guerra. Venimos de una familia muy pobre de Suchitoto. En el día llegaban los militares y por las noches la guerrilla”, explicó María del Rosario, quien aún tiene la cicatriz en la pierna izquierda que comprueba el ataque al autobús.

“Ese día de la bomba, recuerdo que en la cara tenía restos de personas y ví como se le colgaba el bebé de la panza a una mujer que estaba embarazada”, agregó.

Además de la guerra, María de Los Ángeles dice que fue abusada sexualmente por un familiar cuando tenía 7 años, mientras que su hermana María Antonia fue “regalada” cuando tenía 11 años a un hombre de 60 años, quien abusó física y sexualmente de ella, relataron.

El asedio de las Maras

Al terminar la guerra, ellas – así como la mayoría de los salvadoreños- creían que la situación mejoraría, pero llegaron las pandillas. El Concejo Noruego para los Refugiados (NCR) estima que hay unas 289,000 de personas desplazadas por las pandillas y los narcotraficantes en El Salvador.

“Donde nosotros vivíamos se puso aún más peligroso. Uno no podía salir por miedo a las pandillas… yo le propuse a mi hermana (María Antonia) que nos viniéramos a Estados Unidos y me dijo que sí”, dijo María del Rosario.

Ellas emigraron en el 2002 como muchos lo hacen utilizando “la bestía”, el tren de carga que atravieza México y que utilizan los inmigrantes indocumentados que buscan llegar a Estados Unidos.

Poco a poco estas dos hermanas se trajerons a sus hijos y a su hermana menor, María de Los Ángeles, quien llegó en el 2013.

No califican para ningún alivio

Ninguna de las hermanas califican para asilo porque no tienen pruebas de que su vida peligraba en El Salvador y tampoco para TPS porque llegaron un año después de que los salvadoreños obtuvieron el Estado de Protección Temporal.

Gloria Saucedo, directora de Hermandad Mexicana de Panomara City, dijo que al igual que muchos inmigrantes indocumentados, las hermanas Mejía no califican para ningún alivio migratorio.

“Si no hay un familiar que pueda pedirlas. No hay nada que se puede hacer en este momento”, comentó Saucedo.

María de Los Ángele acudió a Hermandad Mexicana porque busca la forma de traerse a sus tres hijos que quedaron en El Salvador. El mayor, Walter, de 15 años de edad, está siendo presionado para que se una a la Mara de la zona y es acosado por la policía, quienes creen que el adolescente ya es pandillero, dijo ella.

“Yo tengo miedo por todos mis hijos. La niña (Rebeca) tiene 11 años y temo que me la vayan a agarrar y a violarla”, agregó María de Los Ángeles.

Como la madre no tiene un estado legal migratorio no los puede pedir bajo el programa (CAM) para niños centroamericanos que fue aprobado recientemente.

¿Vale la pena traérselos por tierra y exponerlos al tráfico de personas? Esa el la pregunta que María de Ángeles se hace desde que se enteró esta semana que no tiene forma de emigrarlos legalmente.