Hay pánico en El Bronx, se escapan los playoffs

Los Bombarderos se quedan sin ofensiva en el momento menos propicio
Hay pánico en El Bronx, se escapan los playoffs
Los Yankees podrían perder una vez más la postemporada. (Foto: Getty Images)

¡Emergencia! ¡Emergencia! ¡Se hunde el barco de Joe Girardi!

Hace un mes los Yankees de Nueva York navegaban tranquilos liderando el Este de la Americana, pero ahora la ilusión de traer los playoffs de nuevo a El Bronx se hunde sin que se vea un posible salvador.

Con la mirada aún en el cielo, los Mulos se quemaron cuando los Astros de Houston se les aparecieron en el Yankee Stadium para una serie de tres juegos, al cabo de la cual sólo anotaron cuatro carreras en 27 episodios.

La endeble salida Michael Pineda, que estuvo fuera un mes por lesión, propició que los Yankees cayeran la tarde del miércoles por marcador de 6-2 ante Houston, y sumaron su quinta derrota en los últimos siete encuentros.

Además de extender la mala racha, la serie ante los tejanos resaltó aún más las carencias de la ofensiva, que se ha dormido justo cuando resta un mes de campaña regular. Lo más evidente es su promedio de bateo de apenas .165, es decir 15 de 91 en sus últimos tres juegos con tan sólo un jonrón y un doble.

Aunque Carlos Beltrán ha resurgido con una racha de 10 juegos consecutivos pegando de hit (.324, 5 HR, 7 2B y 14 RBI en agosto), el resto del aparato ofensivo se lesionó o se vino abajo. El inicialista y principal cañonero del equipo, Mark Teixeira, se ha lesionado una pierna y su condición es aún incierta.

Alex Rodríguez, que deslumbrara con un retorno sensacional tras un año fuera por suspensión, se fue sin conectar imparable por cuarto partido consecutivo y vio cómo su decente promedio de bateo se ha hundido a tierras de la mediocridad con un pedestre .255 -en lo que va de agosto ha conectado 11 hits en 80 turnos al bat.

Jacoby Ellsbury, que se había perdido siete semanas por lesión, volvió a la caja de preocupaciones del dirigente Joe Girardi luego de que sufriera una inflamación en la cadera que lo tiene como cuestionable para el inicio de la serie ante los Bravos de Atlanta.

Ellsbury era de lo poco que estaba funcionando al ataque. Antes de que se anunciara su lesión, el praderista bateaba para .364 en los últimos 13 juegos.

Los Yankees tienen el día libre este jueves antes de comenzar una gira de seis encuentros. Deberán aprovechar para enfocarse de nuevo porque lo que parecía una temporada promisoria que traería de vuelta los playoffs a El Bronx poco a poco se desvanece.

Los del Nueva York (69-57) se quedaron a un juego y medio de los Azulejos de Toronto, quienes tenían una partido pendiente la noche del miércoles en Texas.

En el mejor de los casos, los pupilos de Joe Girardi podrían despertar a un juego de los Jays si estos pierden, pero el nivel de béisbol que los canadienses están jugando los tiene en medio de una racha de cuatro victorias al hilo y de siete triunfos en sus últimos 10.

Si la temporada terminara hoy, Nueva York sería el primer comodín de la Liga Americana, pero de la forma en que están jugando casi cualquier equipo que lo enfrente podría darle la vuelta y enviarlo a casa.

Talento en medio de la humillación

Cuando el dirigente Joe Girardi vio que el partido de la noche del martes estaba perdido, ya no quiso exponer a su bullpen a ser humillado aún más y mandó a la loma al jugador de cuadro Brendan Ryan.

En sus nueve temporadas como profesional, Ryan, de 33 años, nunca había lanzado desde la loma, pero siempre había pensado que lo podría hacer si se presentaba la ocasión. Y no lo hizo mal; Ryan colgó dos ceros y fue el único brazo de los Mulos que no permitió carrera en la paliza 15-1 de Houston a sus Yanks.

“No tuvieron que pedir voluntarios. Yo les recuerdo casi todos los días. Si el momento llega, yo estoy más que listo. No siento que pueda estar feliz ni nada por el estilo, porque nos dieron una paliza. Pero si fue un momento que puedo tachar de mi lista de cosas por hacer”, manifestó Ryan.

El movimiento le ayudó a Girardi a guardar a sus brazos especialmente porque tenían que levantarse a jugar la matiné del miércoles.