Katrina…y los latinos, le cambiaron el rostro a New Orleans

Los inmigrantes hispanos llegaron para trabajar en la reconstrucción la ciudad, una década después se han acentado como parte de su comunidad

En la sureña ciudad de New Orleans, la historia se cuenta antes y después de Katrina, el peor huracán que hace 10 años azotó una región de EEUU en casi un siglo, cambiando no solo la vida de sus residentes sino también el perfil social, económico y demógrafico de sus vecinarios.

La catástrofe, considerada el desastre natural más costoso en la historia del país, dejó más de 1,800 muertos, más de un millón de desplazados, más de un millón de casas dañadas, 250,000 destruidas y alrededor de 150,000 millones de dólares en pérdidas materiales.

Pero, una década después de haber estado literalmente bajo el agua, New Orleans ha pasado a ser una de las ciudades que más rápido crecen en Estados Unidos, con miles de nuevos trabajos, nuevas industrias, escuelas que mejoran, propiedades que se revalorizan, y una nueva y más fuerte protección de inundaciones, que reducirá el riesgo de los huracanes, según destaca su alcalde, Mitch Landrieu.

Demográficamente, New Orleans ahora tampoco es la misma. Después de que la tormenta vació la ciudad, miles de los latinos llegaron para reconstruir la devastada ciudad, atraídos por la oportunidad de trabajo, con la promesa de buenos salarios.

Se estima que entre 10,000 y 14,000 trabajadores latinos se mudaron a New Orleans durante el año posterior a Katrina, de acuerdo con un estudio realizado por profesores de la Universidad de Tulane y la Universidad de California en Berkeley.

Los latinos llegaron de todas partes: desde Nashville, Houston, Atlanta, South Florida; de Puerto Rico, Honduras, Guatemala, Brasil, y mientras la población en general es ahora casi un 20% menos que antes del huracán, la comunidad hispana aumentó desde entonces en casi un 57% en la última década, de acuerdo con los datos del Censo, o sea unos 33,000, aunque la cifra podría ser mayor tomando en cuenta que muchos indocumentados no son contabilizados.

Y con ese cambio drástico en la población, inevitablemente han surgido fricciones entre los afroamericanos y los latinos. El robo de salarios por parte de los empleadores ha sido también un gran problema. Dado que a muchos de los trabajadores latinos se les paga en efectivo, se han convertido en blanco fácil de robos y asaltos. Un organizador comunitario se refirió a este problema como “los ATM’s ambulantes”.

Pero en lugar de esconderse, los inmigrantes en New Orleans han salido a manifestarse y han comenzado a organizarse. El Congreso de Labors Day, organización que representa a los trabajadores que se emplean por día en la industria de la construcción –  convocó al alcalde, al jefe de Policía y al Sheriff para tratar el tema frente a unos 400 trabajadores.

En 2013, lograron que el Departamento del Sheriff dejara de colaborar con las autoridades de inmigración entregando a indocumentados.

También, los latinos se han involucrado en sus comunidades. El año pasado, por ejemplo, se creó la primera asociación de vecinos, cuyas reuniones mensuales se llevan a cabo en español.

“Notamos que había una gran afluencia de latinos, pero no estaban participando en los foros comunitarios”, dijo Julissa Gonzales, organizadora comunitaria de Puentes New Orleans, una organización no lucrativa que promueve la participación cívica de los hispanos. “Empezamos preguntando: ¿cómo quieres que se vea tu vecindario en los próximos 10 años?”.

Los miembros de Vecinos Unidos organizan jornadas de limpieza en la comunidad, trabajan como voluntarios en el Festival de Herencia Latina y sostienen reuniones periódicas con personal de la policía local para exponer los problemas en sus vecindarios.

 

La discordia racial por los empleos

A pesar de los esfuerzos por mostrar una New Orleans “renacida”, la ciudad sureña continúa su recuperación de los efectos de una catástrofe arrolladora que además agravó algunos de sus males crónicos como la pobreza, la desigualdad, el racismo y la violencia.

Los afroamericanos, que eran dos terceras partes de la población antes de Katrina y ahora son solo poco más de la mitad- han desarrollado una relación tensa, incluso hostil, con los miles de inmigrantes latinos reclutados para la limpieza y reconstrucción de la ciudad porque los culpan de quitarles los empleos en la construcción y abaratar la mano de obra.

La tensión racial capturó la atención nacional en 2005, cuando el alcalde Ray Nagin prometió que New Orleans volvería a ser una “Ciudad Chocolate”. Nagin fue a prisión por corrupción y su sucesor, Mitch Landrieu, el primer alcalde blanco en tres décadas, ha trabajado para reducir la tensión racial en la ciudad.

 

Las lecciones de New Orleans tras  ‘Katrina’

 

Para el alcalde de la ciudad, Mitch Landrieu, el “Katrina” dejó dos lecciones claves: la resistencia para superar la catástrofe y la preparación para sobrevivir a otras futuras.

“En la última década, New Orleans ha pasado por todo tipo de dificultades, no sólo el ‘Katrina’, sino también los huracanes ‘Rita’, ‘Ike’, ‘Gustav’, ‘Isaac’, el vertido de petróleo de BP, y la recesión nacional, todo eso”, dijo Landrieu en vísperas del décimo aniversario de la catástrofe.

“Desde el ‘Katrina’ hemos dado un giro cultural y ahora nuestra preparación para emergencias forma parte del engranaje de nuestro día a día. Si conduces alrededor de la ciudad verás murales de arte público a los que llamamos ‘puestos de evacuación’, que sirven como lugar de encuentro durante una evacuación. Son símbolos físicos de nuestra preparación”, explicó.

 

Una ciudad en reconstrucción

 

Este jueves el presidente, Barack Obama, visitará New Orleans para reunirse con Landrieu, y con residentes que han reconstruido sus vidas en los últimos diez años.

Obama, que era senador cuando ocurrió la catástrofe, dará un discurso sobre el “renacimiento” de Nueva Orleans y pondrá su recuperación como ejemplo de lo que se puede lograr “cuando los ciudadanos, la ciudad y los líderes corporativos trabajan juntos”, según adelantó la Casa Blanca.

El presidente ya visitó New Orleans en el quinto aniversario del “Katrina”, una ocasión en la que denunció el “vergonzoso y mal funcionamiento” del Gobierno de entonces, dirigido por el republicano George W. Bush, que tardó días en reaccionar a la catástrofe y dejó “a un gran número de hombres mujeres y niños solos y abandonados”.

New Orleans recordará a las víctimas con una ceremonia religiosa a primera hora en el Memorial Katrina, situado en la calle Canal, donde descansan los cuerpos que no pudieron identificarse o nadie reclamó. Después, y en sintonía con el tradicional espíritu cultural y alegre de la ciudad, se celebrará un año más un festival de música y artes para marcar el aniversario del “Katrina”. Su nombre: Resistencia.