Carta del editor: En defensa del periodismo

Estamos con Jorge Ramos y con todos los inmigrantes de este país de inmigrantes.
Carta del editor: En defensa del periodismo
El candidato presidencial republicano Donald Trump ordena expulsar al periodista Jorge Ramos durante una rueda de prensa.

Esta semana el precandidato presidencial republicano Donald Trump expulsó de una conferencia de prensa a Jorge Ramos. El presentador de Univision intentaba a viva voz obtener aclaraciones sobre el plan de Trump de deportar a todos los indocumentados y de erigir una muralla entre EEUU y México.

Las reacciones al incidente entre los mismos latinos han sido tan variadas como confusas. Muchos defendieron a Ramos, pero otros objetaron alegando que buscaba el escándalo y el show, que violó reglas de decoro político, que en el pasado actuó similarmente para destacarse, que ha criticado al gobierno de Cuba, que no ha defendido a los inmigrantes, etc.

Es importante entonces aclarar el cuadro y plantear prioridades.

Independientemente de Jorge Ramos y de sus posibles motivaciones, su expulsión de la conferencia de prensa se debió a los temas que elevó: la gente inmigrante y su causa.

Nosotros estamos a favor de estos temas. Somos los primeros en enarbolar la bandera en defensa de los latinos y la causa migratoria.

Estamos también a favor del periodismo activista de inmigración, representado en la conferencia de prensa por Jorge Ramos.

Estamos con él​ y con todos los inmigrantes de este país de inmigrantes​ cuando uno de los presentes le grita “Fuera de mi país”.

Estamos con ​el periodista  cuando si al entrevistado no le gusta la pregunta, lo echa.

Cuando le falta el respeto por representar una cadena latina.

Cuando lo tratan como agitador (heckler)  cuando pedía respuestas, como se demostró cuando regresó a la sala a hacer sus preguntas.

Y en especial, estamos a favor de denunciar los ataques, las calumnias, agresiones y la demagogia que emana de las posturas del Sr. Trump.

Porque es fuerza reconocer qu​e contrariamente a las esperanzas de muchos, el terremoto político simbolizado por la figura de Trump no cejará ni desaparecerá. Está aquí para quedarse y cambiar la faz de nuestro país, sea o no candidato presidencial.

Tanto las bravuconadas de republicanos de que el entusiasmo trumpista tiene los días contados como la malicia de demócratas ante el derrumbe de las instituciones republicanas ignoran esta realidad.

Para evitar una alarmante transformación nacional hacia la violencia y la intolerancia, republicanos y demócratas deben unirse en repudio del trumpismo, un elemento desestabilizador e irracional que encuentra eco en millones de ciudadanos estadounidenses, especialmente entre la gente trabajadora – o cesante – y blanca que acude a su llamado.

Cuando Trump se niega a condenar el brutal ataque a un homeless latino por dos de sus simpatizantes, y se limita a decir que éstos son “apasionados”, cruza un límite que no debemos permitir.

El mismo límite que cruza cuando expulsa a la fuerza a un periodista hispano de una conferencia de prensa por denunciarlo.