Leo Santa Cruz es un hombre lleno de agradecimientos

‘El Terremoto’ asegura que el apoyo de su familia ha sido la clave para estar en el lugar de privilegio que hoy ocupa en el boxeo
Leo Santa Cruz es un hombre lleno de agradecimientos
Leo Santa Cruz realiza un entrenamiento ante la atenta Mirada de su padre, José. / Suzanne Teresa/PBC

Su cara de niño, su suave tono de voz y sus buenos modales no hacen justicia a su nombre de batalla, pero Leo “El Terremoto” Santa Cruz es eso, un explosión de energía arriba del cuadrilátero.

El pugilista de sangre mexicana, pero nacido en Los Ángeles, no conoce todavía lo que es la derrota y el sábado expone su etiqueta de invicto ante Abner Mares en el Staples Center.

Aunque tiene un expediente casi perfecto de 30 triunfos y un empate, sus detractores afirman que nunca ha enfrentado enemigos de calidad, que las personas que manejan su carrera lo han blindado para evitar que tropiece en el ring.

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“No hay nada que pueda hacer al respecto, debo de respetar lo que la gente que me rodea me aconseja”, dijo Leo en una reciente entrevista.

La persona que más influye, el que toma las decisiones, el que dicta la carrera de Leo es su padre y entrenador, José Santa Cruz.

Desde que arribó con toda su familia al barrio de Lincoln Heights, procedente de Michoacán, José decidió que el boxeo sería el camino para que sus cuatro hijos salieran adelante en la vida.

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En el intento, tres de los hermanos se quedaron en el trayecto rumbo al estrellato a excepción de Leo, quien a los 15 años de edad ya se había coronado campeón mundial amateur.

“Leo es un muchacho muy disciplinado, no da problemas”, aseguró José, un hombre extrovertido al que le gusta vestir siempre de traje gris, camisa blanca, sombrero de teja, botas de piel y largas cadenas de oro colgadas al cuello.

Fue esa disciplina a la que se refiere José la que llevó a Leo a obtener su primer campeonato mundial profesional cuando en 2012 derrotó al sudafricano Vusi Malinga para ganar el título de las 118 libras.

Dos años después, “El Terremoto” se apoderó del cinturón de las 122 libras al vencer a Víctor Terrazas.

“Mi carrera ha sido muy buena y eso se lo debo al apoyo que he tenido de mi familia desde que yo era niño”, dijo Leo, quien está consciente de las críticas que recibe su padre por la forma en que ha manejado su carrera.

“Mi papá siempre ha sido un hombre muy trabajador y entregado a su familia. Él abandonó su trabajo para guiarme a mí y a mis hermanos en el boxeo”, comentó el pugilista de 27 años de edad.

José comentó por su parte que el camino para obtener el éxito en Estados Unidos, a él y su familia, les fue muy complicado.

“No ha sido nada fácil, aquí le tuve que hacer de lavaplatos, jardinero, pintor. De todo le hicimos para salir adelante”, comentó José, quien en su hijo tiene a su mayor admirador.

“Tener a mi papá junto a mí es una alegría muy grande, desde la primera vez que él me dijo que me pusiera los guantes de box me dijo que yo era bueno para esto, que yo algún día sería campeón del mundo”, apuntó Leo.

 Su gran motivación

La madre de Leo, Elodia Santa Cruz, recordó que la familia sufría carencias económicas cuando ella y su esposo comenzaron a construir el sendero que Leo ha recorrido para llegar al estrellato.

“No teníamos nada, para mí era muy duro ver como mis hijos y mi esposo tenían que caminar mucho para llegar al gimnasio, pero a mí solo me quedaba apoyarlos”, dijo Elodia con un nudo de llanto en la garganta al hablar en un video publicado en la página de Premier Boxing Champions.

Una de las grandes motivaciones de Leo para continuar en la cima es su hermano Roberto, quien al ser diagnosticado de lupus tuvo que dejar de perseguir su sueño de ser boxeador.

“Un día, mi hermano Roberto se sentía muy enfermo en el hospital y me dijo llorando que ya no quería seguir viviendo”, recordó Leo.

“Fue entonces que yo le hice la promesa de que iba a ser un gran campeón, que iba a ganar el dinero suficiente para comprarle una casa donde él pudiera vivir con sus hijos y desde entonces esa ha sido mi gran motivación”, reveló Leo para después rematar con un gancho al corazón el amor que siente por los suyos.

“Mi familia lo es todo, sin ellos no habría llegado donde estoy”.

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