The Villages, la ciudad que más rápido crece en EEUU (VIDEO)

La ciudad que más rápido crece en Estados Unidos no es Nueva York ni Los Ángeles.
The Villages, la ciudad que más rápido crece en EEUU (VIDEO)
La comunidad de jubilados en The Villages es el área metropolitana con el crecimiento más rápido en Estados Unidos.

La comunidad de jubilados en The Villages es el área metropolitana con el crecimiento más rápido en Estados Unidos.

No está llena de grandes edificios ni autopistas rutilantes.
Y lo más probable es que nunca hayas oído hablar de ella.
Pero para muchos, es la urbe que más refleja lo que será la cara futura de Estados Unidos, un rostro marcado por la vejez.

Se llama The Villages y es extrañamente silenciosa. Hay más carritos de golf que autos, los restaurantes cierran temprano y haber cumplido los 55 años de edad es requisito indispensable para vivir en ella.
Situada en el centro del estado de Florida, ha crecido desenfrenadamente desde su creación en 1972 como una ciudadela residencial exclusivamente para jubilados.

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Paraíso tropical

Mark Woodland trabajó como disc jockey en Filadelfia por 35 años. Desde hace un par de años vive en The Villages.
BBC Mundo lo encontró temprano en la mañana en uno de los extensos campos deportivos de la ciudad, con docenas de sus amigos, todos orgullosos miembros del club de aeromodelismo.

Luego de décadas de trabajo, muchos vienen acá a pasar sus “años dorados”.

“La gente aquí es muy amigable. Han trabajado mucho toda la vida y están aquí para relajarse, dedicar tiempo a sí mismos”, asegura, mientras se dedica a operar con sus amigos un sofisticado avión a control remoto.
El ruido de la flotilla de aeromodelos es el único que se siente en esta ciudadela de prados cortados inmaculadamente y apariencia casi antiséptica.

Hacia el futuro

Según el censo, The Villages es el área metropolitana de más rápida expansión poblacional en Estados Unidos.
Crece a una tasa anual de 5,4%, casi el doble que su contendor más cercano, Myrtle Beach en Carolina del Norte.
Hoy esta urbe de la tercera edad tiene una población estimada de 114.000 personas. Hace 25 años era, en su mayoría un pantano deshabitado.
Y si sigue la tendencia actual parece destinada a crecer exponencialmente en las próximas décadas, a medida que prosigue el envejecimiento del país.
Todos los días en Estados Unidos, 10 mil personas llegan a la edad de retiro, los 65 años.
Y venderles casas en ciudadelas de jubilados se ha convertido en un negocio espectacular.
El empresario Gary Morse, el cerebro detrás de la idea de The Villages, se hizo fabulosamente rico con este “Disneylandia para ancianos”.
A su muerte en 2014, su fortuna se estimaba en más de US$2.000 millones.
Para tomar el pulso al explosivo crecimiento de la ciudad, hay pocos sitios tan apropiados como el almacén de carritos de golf, el medio de transporte casi universal para sus habitantes.
El de The Villages es el mayor concesionario de carritos de golf de Estados Unidos y posiblemente del mundo.
“Vendemos cerca de 3.000 al año”, le dice a BBC Mundo Joe Morreale, gerente de ventas del local.
Cada uno cuesta entre US$10.000 y US$20.000.
“De 2009 para acá se han duplicado nuestras ventas”, asegura.

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Utopía para viejos

The Villages atrae a personas de todo Estados Unidos.
Como le dice Mark Woodland a BBC Mundo, sus habitantes parecen estar muy contentos en esta utopía urbana para retirados.
Es muy distinta a las ciudades de donde vienen. No se ven mendigos, basura, pobres, ni gente joven en las calles.
Tampoco hay un alcalde ni gobierno electo en la ciudadela, que es, en su totalidad, propiedad privada.
La empresa que construyó la ciudad supervisa todos los aspectos cívicos y, aseguran algunos de sus críticos, también busca influir en la vida política, aunque sus voceros rehúyen a la publicidad.
La administración de The Villages declinó una solicitud de entrevista de BBC Mundo.
Gary Morse era un conocido simpatizante y donante a las causas del Partido Republicano.
Con sus decenas de miles de votantes en un estado crucial para las elecciones nacionales como Florida, The Villages es una parada obligatoria para cualquier aspirante presidencial conservador en Estados Unidos.
La prensa local cita en cambio a algunos demócratas asegurando que no se sienten tan aceptados cuando expresan en público sus preferencias ideológicas en esa comunidad conservadora.
En cualquier caso, es probable que muchos de los habitantes de esta peculiar ciudad no tienen tiempo para pensar en política, en medio de los cientos de actividades recreativas que la empresa, o ellos mismos organizan para pasar sus “años dorados”.

Pasado y futuro

Mary Landholt es otra anciana residente en The Villages.
Originalmente de Omaha, en el estado de Nebraska, pasa su tiempo en el club de danzas de la ciudad bailando samba o música típica estadounidense con decenas de sus amigas.
Estaba asustada cuando llegó a su edad de jubilación, pero ahora está feliz con su vida en esta comunidad extraña.
“Me encanta, es un sueño para los extrovertidos”, le dice a BBC Mundo mientras ensaya un baile nostálgico de los años 40, vestida de bastonera.
The Villages es, en muchos sentidos, un reflejo del pasado estadounidense.
La composición demográfica de esta comunidad, en donde son notoriamente escasos los negros y latinos, evidencia tal vez las diferencias más profundas de años anteriores en las oportunidades disponibles para las minorías étnicas en el país.
Relativamente pocos de ellos pudieron acumular entonces los sustanciales ahorros que se requieren hoy para vivir en esta comunidad de jubilados dedicados a darse la buena vida.
Pero The Villages es también es una ventana al futuro de este país, en el que al igual que en el resto del mundo desarrollado, habrá cada vez una mayor proporción de la población de la tercera edad.
Y la vida de las ciudades tendrá que girar más en torno a las necesidades de los ancianos.
¿Qué echan en falta de las ciudades en donde crecieron, allá afuera “en el mundo real”?
La respuesta es casi siempre la misma. “La familia”, según le dicen a BBC Mundo.
Pero la nostalgia que dejan entrever ahí se disipa rápido.
Al momento se suben a sus carritos de golf, engalanados con los colores de su equipo de fútbol y arrancan, a 20 kilómetros por hora, a buscar en dónde será la próxima fiesta.
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