“La Jaula de Oro” llega a los cines, para dar voz a los migrantes

La película del director español-mexicano Diego Quemada-Diez cuenta la historia de jóvenes migrantes guatemaltecos y mexicanos en su viaje hacia Estados Unidos. Y lo hace desde su punto de vista.

El director español-mexicano Diego Quemada Diez llega hoy a Los Ángeles con una película que el resto del mundo ha llenado de premios –van 81 hasta ahora- y que no puede ser más oportuna, por el momento que vive el tema migratorio en el mundo político estadounidense y la realidad que se vive todos los días al Sur de la frontera.

Y es que aunque “La Jaula de Oro” (“The Golden Dream”, en inglés) fue concebida por Diego hace más de diez años durante un viaje a Mazatlán, Sinaloa, la película vió la luz al mismo tiempo que una oleada incontenible de niños, adolescentes y jóvenes madres centroamericanas buscaba refugio en el mítico Norte.

El largometraje es un trabajo de ficción, pero basado en una investigación de más de siete años y en entrevistas a cientos de migrantes. Es la historia de esos cientos, destilada en tres personajes principales, dos adolescentes guatemaltecos y uno mexicano, de la etnia Tzotzil, que se lanzan en viaje hacia los Estados Unidos buscando una mejor vida. Un cuarto joven guatemalteco se queda atrás luego del primer intento de cruzar la frontera mexicana.

“La idea es dar voz a esos migrantes. Contar la historia desde su punto de vista, contar  su viaje de una manera lo más íntegra y auténtica posible”, dijo Quemada-Diez en una entrevista este viernes a su llegada a Los Ángeles.

No se trata de una película sentimental, ni necesariamente política. Pero sí hace algo que los medios de Estados Unidos –con excepción quizá de algunos en español- no ha podido ni querido hacer: contar la realidad migratoria desde el punto de vista de los seres humanos que la viven.

El estilo de la película es realista. No se utilizaron actores profesionales y se grabó en escenarios reales, desde el tren “La Bestia”, hasta el refugio de migrantes del Padre Alejandro Solalinde, en Oaxaca. Solalinde tiene un breve rol en la película.

Los personajes de Juan y Sara, los dos migrantes guatemaltecos, son interpretados por Brandon López y Karen Martínez. El joven Rodolfo Domínguez, de origen Tzotzil, interpreta a Chauk, el indígena mexicano que se une a los otros dos en el camino.

“Ellos resumen las cientos de historias que me contaron”, indica el guionista y director.

El director de origen español vivió en Los Angeles durante varios años, donde estudió cinematografía en el American Film Institute (AFI), y luego trabajó con varios famosos directores como Alejandro Gonzalez Iñárritu, Oliver Stone y Spike Lee.  Tras realizar dos cortometrajes como guionista y director, ganó una beca para el Cannes Film Festival Atelier y comenzó a trabajar en “La Jaula de Oro”.

 En Estados Unidos no la querían

“La Jaula de Oro” ha arrasado con docenas de premios en festivales internacionales en Europa y en América Latina, pero en Estados Unidos ha sido recibida con frialdad. Quemada Diez especula que quizá “es muy cercana a la realidad” de la política migratoria imperante en este país.

“A diferencia de lo que pasó en el resto del mundo, aquí no nos fue bien en los festivales. Ni pudimos conseguir distribuidor”, dijo Quemada-Diez.

Al final, el director y sus productores decidieron costear la distribución. La película abre hoy viernes en el Teatro Chino en Hollywood y en Cinépolis en el Pico Rivera Village Walk. El director estará presente el viernes 28 en Hollywood y mañana en Pico Rivera. También abre en un cine en San Diego y la semana siguiente en en Village East Cinema de Nueva York. El 11 de Septiembre llega a un cine de Washington D.C.  Muy pronto podrá también adquirirse en ITunes. HBO compró los derechos para televisión.

Trump está equivocado: los migrantes no son delincuentes

Quemada-Diez no escatima palabras para describir el ambiente anti inmigrante que se vive en el mundo político estadounidense.

“La actitud de Trump es de un gran desconocimiento. De los 600 migrantes que entrevisté durante siete años ninguno era delincuente. Todos eran profesionistas, o mecánicos, locutores, abogados, gente trabajadora que arriesga su vida para ayudar a sus familias”.

Pero aunque considera que “lo de Trump es un esperpento”, agrega que la política migratoria errada viene tanto de demócratas como de republicanos. “El abuso y la detención de migrantes se ha dado por años en unos y otros gobiernos”.