Negocios divididos por ventas callejeras en Los Ángeles

Al hablar sobre los 50,000 vendedores ambulantes en Los Ángeles los dueños latinos de negocios establecidos tienen opiniones opuestas

Unos los consideran socios indirectos o los “más fundamentales” dueños de pequeñas empresas, pero otros los tachan de ser una competencia desleal y un peligro para las aceras y la salud pública.

Al hablar sobre los 50 mil vendedores ambulantes en Los Ángeles –en aparente proceso de legalizarse- los dueños latinos de negocios establecidos tienen opiniones divididas, aunque coinciden en que urge un reglamento que los saque de las sombras, como ya ocurre en siete ciudades del país.

“No tienen dónde hacer pipí, no hay higiene, eso es lo primordial. También andan tirando basura en la calle”, comentó Melchor Moreno, quien desde hace más de dos décadas es dueño del restaurante La Chispa de Oro, en Boyle Heights. “A nosotros nos revisan, tenemos control; ellos no”, dijo.

Pero Christina Mora, chef y propietaria de la cafetería y panadería Arctic Hotspot, en el Este de Los Ángeles, dice entender que no todos tienen las mismas oportunidades de abrir un local.

“La venta ambulante no representa una amenaza para las pequeñas empresas y es a menudo el único recurso disponible que tienen las familias para caer en la pobreza extrema”, dijo Mora.

BOYLE HEIGHTS

Un análisis de la Mesa Redonda Económica afirma que los vendedores ambulantes generan un estímulo económico de $517 millones y sostienen más de 5,000 empleos en Los Ángeles. El reporte asegura que si esta actividad es regulada y se le impone un gravamen, generaría $43 millones cada año.

La Coalición para Salvar a los Pequeños Negocios ha respondido que el estudio asume que este impacto económico se perdería sin la presencia de los comerciantes irregulares, pero en realidad irían a los locales establecidos, que pierden entre el 20% y 30% de sus ganancias por dicha práctica.

Para este grupo, integrado por más de 700 comerciantes fijos, los ambulantes deben entrar a un “campo de juego nivelado” porque bajo el actual sistema les roban clientes y evaden el pago de impuestos, sueldos y permisos; al tiempo que no son inspeccionados por autoridades sanitarias.

Martín Gonzales, propietario de la barbería Getting Faded, cree que estos vendedores pueden ser sus compañeros en la cada vez más difícil tarea de atraer clientes.

“Tal vez podremos promovernos entre nosotros y asociarnos”, mencionó el empresario. “Nuestra calle ha estado sola en los últimos años”.

Mientras que José (pide no publicar su apellido, ni el nombre de su local), un vendedor de ropa, cree que una mejor solución es que el ayuntamiento les ceda un terreno a los ambulantes. “Estoy en contra de que anden en la calle haciendo problemas y sin pagar un cinco [centavo]”, dijo.