Contradicciones de una visita

El presidente Obama hablará de la ecologia, no de la energía
Contradicciones de una visita
Combustible derammado se quema en un incendio controlado por la Guardia Costera en el Golfo de México.

La visita del presidente Obama a Alaska revela la contradicciones de su administración con la  prioridad de combatir el cambio de clima, al mismo tiempo que promueve la explotación petrolera, una de las principales generadoras del dióxido de carbono que causa el calentamiento global.

Alaska es un Estado en donde se entremezcla el deterioro ecológico con el respaldo de un significativo sector de la población que favorece la explotación petrolera como un recurso económico que genera empleos. Esta es una combinación que el mandatario pasará por alto para centrarse en la cuestión ambiental, ignorando la contaminante labor de la industria petrolera aunque ambos estén muy ligados entre sí.

La Casa Blanca ha puesto como prioridad la reducción de las emisiones contaminantes producidas por el uso de energía de fósiles, mediante nuevas regulaciones de la Agencia para el Medio Ambiente (EPA).

Si bien Obama ha sido uno de los presidentes estadounidenses más enfocados en el cambio de clima, su gobierno autorizó no hace mucho que Royal Dutch Shell comience a perforar en las aguas cristalinas del mar de Chukchi fuera del las costas del noroeste de Alaska. El permiso para que la petrolera perfore a gran profundidad acarrea una serie de peligros que tiene a los ecologistas molestos y con razón. A esto se le debe sumar la decisión del Departamento de Interior de permitir nuevamente la perforación petrolera fuera de las costas estadounidenses, cuando todavía se está saldando el impacto de la explosión de la plataforma petrolera de British Petroleum en 2010. El incidente fue el peor desastre ecológico en Estados Unidos.

La presión de la recuperación económica impulsada ahora por el combustible barato, petroleo y gas, obtenidos especialmente por la controvertida tecnología de la fracturación hidráulica, y los empleos que esta genera no pasan desapercibidos en la Casa Blanca.

El Ártico es el sitio adecuado para resaltar el devastador impacto del calentamiento global. Esta es la región que cuya temperatura se duplicó más rápido que el resto del mundo en la pasada seis décadas, los glaciares se van derritiendo y día a día las aguas suben, cubriendo más territorio. Este también es el lugar donde salen a relucir las dificultades de equilibrar la ecología con la economía.