Recamareras latinas trabajan de más sin descanso y sin almuerzo

Un grupo de recamareras en Long Beach denuncian las violaciones laborales que impone el hotel en donde trabajan
Recamareras latinas trabajan de más sin descanso y sin almuerzo
Recamareras latinas denuncian violaciones laborales en Long Beach. Foto: Aurelia Ventura/La Opinión

Para limpiar 16 cuartos cada día en el hotel Westin de Long Beach, las recamareras (la mayoría latinas) evitan tomar descansos, almuerzos y trabajan horas extras sin cobrarlas, alega una demanda colectiva interpuesta contra dicho establecimiento en la Corte Superior del condado de Los Ángeles.

La cuota es asear una habitación cada media hora, algo complicado aún para las más experimentadas, afirma Juana Melara, una de las recamareras citadas en la demanda. Ella asegura que sólo se cumplen ese requisito llegando temprano para preparar su equipo o evitando los descansos y comidas.

“Al punto que evitamos tomar agua para no ir al baño o nos aguantamos las ganas, porque sentimos que nos quita tiempo”, dijo Melara, nacida en El Salvador.

La demanda colectiva, interpuesta por las firmas de abogados Alexander Krakow + Glick y la oficina legal de Kyle Todd, alega que el hotel les ha sometido a numerosas violaciones de salarios y jornadas, incluso forzándoles a trabajar fuera del período laboral, o sea, sin devengar un sueldo.

Los operadores del hotel, Noble-Interstate Management Group California e Interstate Hotels & Resorts, han sido citados en esta acción legal.

“Debido a que se trata de un proceso legal pendiente, no podemos proporcionar más información en este momento”, expresó Taylor Newsome, portavoz del hotel sobre la demanda interpuesta.

Rosa Covarrubias, una mesera en el restaurante del establecimiento y también mencionada en la demanda, argumenta que la carga laboral es tanta que sus visitas al baño son mínimas.

“Ya que es escaso el personal del restaurante, yo tengo que hacer el trabajo de tres personas. No puedo tomar mis descansos o incluso evito ir al baño porque tengo que estar atendiendo a los clientes”, dijo.

Esta demanda es el esfuerzo más reciente de una campaña que trata de poner fin a los supuestos abusos que sufren los trabajadores en una ciudad que atrae vacacionistas desde la década de 1980.

Hace poco, las recamareras pidieron protección por los riesgos que enfrentan en los hoteles, sobre todo de agresiones sexuales. Ellas alegan ser ignoradas por cuidar la “imagen” de los establecimientos.

Este reclamo se sustenta en un reciente reporte internacional que concluye que el 82% de los empleados de hotel han sido objeto de agresiones verbales y acciones de malos huéspedes; y la mayoría de esos incidentes no se denuncia. Los hoteles de Long Beach tampoco han comentado al respecto.

A esto se suman los sueldos raquíticos: los trabajadores de la industria ganan un promedio de 19,000 dólares anuales y casi la mitad recibe asistencia gubernamental, según un reporte de la Alianza para una Nueva Economía en Los Ángeles (LAANE).