“Corredor de la muerte” para mujeres migrantes en Chiapas

Comprende 243 kilómetros de "infierno" para las féminas que van tras el "sueño americano"

México.-  Asaltos, violaciones, extorsiones, corrupción y muertes sin explicar son algunos de los motivos que hacen del corredor La mesilla-Ciudad Cuauhtémoc -en el centro de Chiapas- una trampa mortal para las mujeres migrantes camino a Estados Unidos.

La situación es tal, denuncia la organización regional Formación y Capacitación (Foca), que ni siquiera las embarazadas escapan de las manos de los delincuentes.

“Aún se desconoce el número total de cuerpos de mujeres que han sido hallados en ese corredor, ya que algunos son abandonados del lado de Guatemala y otros del lado mexicano, lo que complica su registro; además, es difícil la localización de algunos restos que fueron enterrados”, precisa Diana Damián, directora de la organización.

Foca estudió durante meses la diáspora que cruza esta región fronteriza con Guatemala desde una perspectiva de género y halló que existe un territorio muy preciso donde el paso de mujeres se vuelve un infierno, un “corredor de la muerte” de 243 kilómetros que abarca los municipios de Tuxtla Gutiérrez, Ocozocuautla de Espinoza, Venustiano Carranza, La Concordia, Frontera Comalapa y La Democracia.

Las mujeres son víctimas de extorsión por parte de personal del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Policía Federal –que empezó a desplegarse con mayor auge con la entrada en vigor del Plan Frontera Sur–, y les piden documentos y les cobran “cuotas” para dejarlas continuar su tránsito.

Crónica de México

En 2014, el INM registró 127,149 detenciones de migrantes (47% más que en 2013), de las que 14, 073 eran mujeres mayores de 18 años y 2,700 eran niñas. Sin embargo, para mayo de este año la cifra de mujeres detenidas sólo en esos cinco meses fuer de 12, 649.

En “el corredor de la muerte” hay xenofobia y misoginia, documenta el estudio, y  los pobladores se han vuelto en contra de las féminas que cruzan por ahí y hasta se sospecha que son ellos mismos los que organizan los robos, las violaciones sexuales y abuso laboral.

“Me quede por unos días en la casa de una señora que al inicio se mostró amable y sólo tenía que ayudarle con la limpieza, pero después no podía salir por miedo a ser deportada y sólo me dejó ir cuando me enfermé y no me pagó nada”, cuenta una mujer hondureña que vivió por más de seis meses en el municipio de La Democracia.

Formación y Capacitación AC afirma que el gobierno estatal se ha negado a hablar de las violaciones a los derechos de los migrantes. “El secretario del gobernador nos recibió una vez pero realmente no se ha hecho nada”.

En entrevista telefónica  Jorge Antonio López Hernández, director de información, dijo que las autoridades estatales “no tenemos información sobre esas denuncias”.