Cuando el duelo toca a los más pequeños

Organización sin fines de lucro ayuda a aquellos que perdieron un ser querido

Si es difícil para un adulto expresar los sentimientos al perder a un ser querido,  más aún lo es para los niños, que en muchos casos ni siquiera conocen las palabras que describen ese dolor.  Cuando Justin y David de 8 y 9 años de edad perdieron a su papá no podían encontrar consuelo.

“Los primeros meses fueron los más difíciles. Cada día después de la escuela, querían escuchar I Will Always Love You, la canción que les recordaba a su papá. Y cada vez que escuchábamos la canción, todos nos poníamos a llorar”, recordó Wendy Alarcón, madre de los niños.

Alarcón comprendió enseguida que debía buscar ayuda para poder procesar el duelo. “No sabía por dónde empezar”, confesó. Un maestro de la escuela de los niños le dio una lista de lugares adónde acudir por ayuda, y fue así que encontró a Our House (www.ourhouse-grief.org), una organización sin fines de lucro que ofrece programas de apoyo para estos casos.

En los grupos de apoyo de la organización, los niños comparten sus sentimientos con otros niños en  circunstancias similares.

“Antes de ir a los grupos, mis hijos no conocían a nadie que hubiese pasado por lo mismo, y no querían hablar por temor a que otros se rieran de sus sentimientos”, explicó la mamá.

Campamento de verano especial

Alarcón mencionó el campamento Erin, al que sus hijos asistieron por dos veranos, y en el cual encontraron herramientas para lidiar con el dolor. El campamento tiene lugar todos los veranos a nivel nacional, desde Nueva York a California. La organización Our House es la anfitriona del campamento en Los Ángeles.

“La idea de un campamento nació de la iniciativa de Jamie Moyer, el lanzador de los Phillies”, indicó Loren Delgado, coordinadora clínica para el programa en español de la organización. Moyer conoció a Erin Metcalf, una adolescente de 15 años que tenía cáncer, a  través de la organización Make a Wish. Cuando la joven falleció, el lanzador quiso honrar su memoria, apoyando a otros niños que, al igual que el hermanito de Erin, habían perdido a un ser querido, dando así origen al campamento.

“Durante el campamento organizamos actividades específicas para que los niños expresen sus sentimientos”, dijo Delgado, y explicó que los pequeños viven el duelo de manera diferente que los adultos, y que muchas veces lo expresan a través de síntomas.

“Hay niños que no pudieron despedirse de sus padres, quizás porque porque fueron víctimas de un  crimen,  o de una larga y penosa enfermedad. Las actividades del campamento los ayudan a procesar y entender lo sucedido”.

El papá de Justin y David fue asesinado en Guatemala, luego de haber sido deportado de los EEUU, el país en el que vivió desde que tenía dos años de edad. Los niños y la mamá no pudieron viajar  a verlo y darle el último adiós.

Entre las actividades terapéuticas del campamento, Alarcón y Delgado destacaron las luminarias,  en la cual los niños preparan farolitos con el nombre de la persona fallecida y le envían un mensaje.

“Hay niños que simplemente escriben ‘Papá, me saqué buenas calificaciones en la escuela’, porque se sienten orgullosos y quieren que lo sepa su ser querido. Es una ceremonia hermosa, pero difícil a la vez. Los niños son muy valientes por compartir”, expresó Delgado.

Los niños preparan farolitos durante la ceremonia de luminarias y en ellos incluyen mensajes para sus seres queridos.
Los niños preparan farolitos durante la ceremonia de luminarias y en ellos incluyen mensajes para sus seres queridos.

Hablarles con la verdad

Alarcón perdió a su mamá cuando tenía cinco años de edad, pero su experiencia fue muy diferente a la de sus hijos.

“Cuando mataron a mi mamá, mi familia no quiso hablar del tema. Quizás pensaban que si no la mencionaban, yo no me acordaría”, dijo Alarcón.“En las reuniones de apoyo en cambio, nos enseñaron a hablarles a los hijos con la verdad y a contestar todas sus preguntas”.

La madre cuenta que los grupos ayudaron mucho a la comunicación entre ellos. “Mis hijos han madurado mucho. Antes, cuando estábamos con otra gente, parecía que estaban bien, pero en cuanto llegábamos a casa, era puro llorar. Los tres estábamos en un lugar muy oscuro. Pero ahora mis hijos han vuelto a sonreír. La organización es lo mejor que nos pudo pasar”, aseguró.

Alarcón también mencionó la importancia de los seguros de vida. “Cuando mi mamá murió, perdimos la casa porque no estábamos preparados”, recordó y contó las dificultades que ella misma tuvo que pasar como madre soltera, al morir el padre de los niños.

Se estima que uno de cada 20 niños en EEUU ha perdido a un padre o a un hermano. El 50% de los niños en el programa es latino.

 Los adultos también necesitan ayuda

En una entrevista con el diario El Mundo, el escritor Javier Sicilia habló del momento en que se enteró de la muerte de su hijo.

“Nunca me imaginé esta tragedia. Uno nunca piensa en que puede ser tu hijo porque es antinatural, de hecho no hay una palabra para eso, uno se queda huérfano, viudo, pero ¿cuándo se pierde un hijo?”.

La organización ofrece apoyo y recursos para adultos. “Muchos llegan a la organización pidiendo apoyo para sus hijos, pero los papás también necesitan ayuda con el duelo”, indicó Delgado.

Estos son algunos de los consejos que compartieron para quienes están viviendo una situación de duelo:

  • Date tiempo. Que sea tu corazón y no tu cabeza quien determine cómo te sientes. Cada persona es diferente y tiene diferentes tiempos.
  • Comparte tus pensamientos. Permítete a ti mismo pensar y sentir las emociones del momento. Habla de dichas emociones con alguien en quien confíes.
  • Cuídate. Descanso, ejercicio y dieta. El duelo puede dejarte físicamente agotado. Es importante que prestes atención a tu cuerpo y repongas tus energías.
  • Escribe un diario. Sé espontaneo. Escribe lo que te venga a la mente. Expresa tu rabia, tu tristeza y tus memorias. Pregúntate a ti mismo cómo te sientes y examina tus emociones. También examina tus reacciones y respuestas con respecto a otros.
  • Escribe una carta a quien se fue. Esta es tu oportunidad de decirle cuánto lo amas y extrañas, o cuan enojado, arrepentido o triste estás. Quizás no hubo tiempo para un adiós, o para cicatrizar una vieja herida, siempre creyendo que habría tiempo más adelante.
  • Viaje otras épocas. Las memorias te mantienen conectado con quienes murieron. Puedes usar su ropa, sombreros, anillos o sweater. Tocar algo que alguna vez les perteneció puede ofrecerte el confort que necesitas. Puedes poner fotos y objetos especiales en un álbum o en una cajita de recuerdos. Recuerda que si las memorias son muy dolorosas, debes guardar todo, hasta que te sientas preparado.
  • Llorar. “Lo que el jabón es para el cuerpo, las lágrimas son para el alma”, dice el refrán. Llorar no es un signo de debilidad, sino una expresión del duelo. Si necesitas llorar, hazlo.
  • Comparte las memorias. Al contar historias y recordar días pasados, te mantienes en contacto con quien se fue y lo incluyes en tu vida de todos los días.
  • Encuentra apoyo. El duelo aisla. Ya sea que hables con una persona individualmente, o con un grupo de apoyo, pide ayuda y encuentra a gente que te escuche.
  • Trátate delicadamente. No importa cuánto tiempo haya pasado, aún puedes sentir momentos de tristeza intensa que te sorprenden cuando menos los esperas. Sé paciente contigo mismo.

 Para más información:

Organización Our House: 1-888-417-1444. http://www.ourhouse-grief.org

Campamento Erin: https://www.moyerfoundation.org