“La fe en Dios me sacó adelante y me curó de cáncer”

Inmigrante que se curó de cáncer sin quimioterapia enseña que una actitud positiva puede curar enfermedades crónicas

Esmeralda Enríquez siempre ha querido formar un centro de apoyo  para ayudar a las personas a superar las enfermedades, pero nunca había tenido tiempo. El haber pasado por la experiencia del cáncer la ayudó a comprender el beneficio que traería a otros iniciar esa labor cuanto antes.

Aunque a Enríquez, de 61 años, le diagnosticaron un melanoma canceroso agresivo, considera que las oraciones y la fe en Dios la curó de su enfermedad. Después de una operación a la que fue sometida para extirpar el tumor, no tuvo necesidad de someterse a quimioterapia.

“Yo me estado preparando con mucho estudio para ayudar a la comunidad en cómo lidiar con enfermedades crónicas”, dijo Enríquez, quien considera que no solo la medicina ayuda a las personas con enfermedades sino también la oración y el deseo de sanar.  “Al saber que la fe en Dios me sacó adelante, tengo que compartirlo con otros”.

Enríquez, quien en su natal Guatemala se desempeñaba como tecnóloga médica, ha trabajado como promotora de salud por más de siete años para el Instituto Robert Kennedy de Medicina Familiar y Comunitaria (RFKI), ubicado en Wilmington.

Ese trabajo la ayudó a comprender que las personas necesitan apoyo espiritual para sanar o evitar las enfermedades que causan estragos en la población, especialmente entre los migrantes. Es por ello que abrirá en octubre un centro de ayuda, al que ha denominado Centro de Apoyo para las Personas con Enfermedades Crónicas (CAPPEC).

“El centro que voy a abrir es para ayudar a las personas a que entender que el positivismo, la actitud, la alegría y la entrega a Dios, es lo que nos saca de todo esto [las enfermedades]”, dijo Enríquez, a quien el RFKI la ha apoyado con su nuevo proyecto.

“Muchas personas que no tienen actitud positiva, a veces se vuelven depresivas, guardan todos los sentimientos y de eso surgen las enfermedades como la diabetes, el colesterol, la hipertensión. Si canalizamos nuestra mente en energía positiva, todo eso desaparece”.

La aspiración de Enríquez es ampliar ese centro a otros lugares con programas podrían incluir manualidades, charlas sobre el perdón y aceptación de sí mismo, entre otros. Las clases serán gratuitas pero aceptará donaciones para la compra de los materiales para las manualidades.