Opinión: Por qué el suicidio asistido no es una buena idea

El suicidio asistido tendrá un efecto negativo en el sistema de atención médica de California asegura una inmigrante con enfermedad terminal
Opinión: Por qué el suicidio asistido no es una buena idea
Stephanie Packer, una latina con enfermedad terminal, se opone al suicidio asistido.

Soy una madre de cuatro maravillosos y hermosos hijos, casada y con treinta y pico años de edad. Hace tres años se me dio un diagnóstico médico terminal.

Me opongo firmemente al suicidio asistido no sólo por mi fe, sino por el mensaje que envía a la gente acerca de cómo la comunidad médica, compañías de seguros y nuestro gobierno estatal nos dicen que deberíamos enfocar la vida y la muerte.

Los que apoyan este proyecto de ley afirma que se trata de una “muerte digna”. Este proyecto de ley no tiene nada que ver con la dignidad. Todo lo contrario, socava la seguridad de miles de personas que como yo enfrentan una enfermedad o discapacidad grave.

Tengo el privilegio de tener acceso a grandes doctores y enfermeras que me ayudan en este camino, pero sé que otros no son tan bendecidos. Muchas personas no tienen un médico de cabecera, o la capacidad de obtener acceso al sistema de salud. Eso sí es uno de los motivos por la cual esta ley es una ley injusta que discrimina a los pobres y frágiles de nuestra sociedad.

La legalización del suicidio asistido da a los médicos y compañías de seguros, un grupo de personas, el poder de terminar directa e intencionadamente la vida de sus pacientes mediante la prescripción de una dosis letal de drogas.

Queremos confiar en que los médicos y nuestras familias quieren que sus opiniones se mantengan respetadas.

Pero si aprueban el suicidio asistido, incluso la sugerencia de un médico de que es una opción suena más como una recomendación. ¿Y qué pasa con aquellos que no pueden pagar la atención de alta calidad?

El suicidio asistido tendrá un efecto negativo en el sistema de atención médica de California, algo que yo considero como el futuro para mis hijos y si Dios quiere, el de mis nietos.

¿Realmente queremos enviar el mensaje a nuestros hijos que una sobredosis de casi un centenar de pastillas recetadas por un médico es la solución a una situación difícil? Sé que yo no estoy a favor, es por eso que estoy pidiendo una vez más a los legisladores estatales que se opongan a crear una ley para promover el suicidio asistido en California.