El ‘Banana Rally’ contagia a Los Ángeles

Kike Hernández ha creado un personaje que le trae la buena suerte a los Dodgers
El ‘Banana Rally’ contagia a Los Ángeles
Kike Hernández porta una sudadera en forma de plátano, como parte de su cábala. /TWITTER

Señoras y señores, les presentamos al creador del “Banana Rally”: Kike Hernández.

Ponerse un disfraz de plátano para atraer la buena suerte es algo que ha hecho que el jugador de los Dodgers esté llamando la atención.

Antes del partido del lunes pasado en Dodger Stadium, contra los Gigantes de San Francisco, el utility del equipo de Los Ángeles fue puesto en la lista de lesionados por un tirón muscular.

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Al no poder participar, el boricua estuvo la mayor parte del tiempo en la banca, pero cuando el encuentro se alargó a extra innings, Hernández pensó que lo mejor para él sería meterse al vestidor para ver el final del juego por televisión.

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“No quería estar en la banca porque yo sabía que si ganábamos el partido dejando en el terreno a los Gigantes, yo iba a empezar a saltar y brincar para celebrar y eso me podía agravar la lesión, por eso me fui e al vestidor”, explicó.

Al inicio de la temporada, Hernández había sacado plátanos en el dugout a manera de amuleto para provocar un rally que permitiera a su equipo venir de atrás en el marcador para ganar los partidos.

En la mayoría de las ocasiones la cábala funcionó, pero el lunes el ritual tomó otra dimensión cuando el pelotero se vistió con una chamarra encapuchada de color amarillo plátano.

“Yo estaba sentado en el vestidor viendo el juego por televisión y en eso pasó Andrew Friedman, uno de los gerentes del equipo, y me dijo: ‘tienes que ir a la banca vestido así’”.

Una vez más, la superstición surtió efecto y los Dodgers ganaron 5-4 ese partido del lunes con un hit productor de Adrián González en el inning número 14.

“Hey, desde que el ‘Banana Rally’ nació, nada ha sido igual en Los Ángeles”, dijo Hernández para después soltar la carcajada de un joven de 24 años de edad que está dispuesto a vivir al máximo su experiencia de Grandes Ligas.

“Yo soy así, siempre soy muy alegre, espontáneo. Estoy muy contento con la vida, me encanta jugar beisbol y me gusta demostrar la alegría que yo siento de venir todos los días al parque de pelota”, comentó.

“Desde chiquito siempre me ha encantado sentir que la gente se ríe conmigo y hacer sentir mejor a la gente. Tengo mucha suerte de que mis compañeros y los coaches me han dado la libertad de ser yo mismo y no han tenido ningún tipo de problemas con mi personalidad”, apuntó el pelotero.

Hernández tiene una marcada vena cómica, e incluso una vez le dijo a su padre que se quería dedicar a la actuación.

“Se rió mucho y me dijo: ‘mejor dedícate al beisbol, tienes mejor chance en eso’”.

Ahora es Kike el que más ríe y el que más hace reír.