El impacto social en la educación

Los programas de ayuda a la familia benefician la asistencia a clase
El impacto social en la educación
Cuando el estudiante tiene problemas en su hogar, tiene más dificultad para concentrarse en sus estudios.

El problema de ausentismo y deserción escolar es complejo, y resultado de causas sociales, culturales y económicas. Es por ello que el distrito escolar de Lynwood ha adoptado un sistema comprensivo para mejorar la asistencia y que los jóvenes puedan graduarse. El sistema, que incluye ayuda a las familias de la comunidad, ha dado buenos resultados.

Gudiel Crosthwaite, Asistente del Superintendente del distrito escolar de Lynwood, dijo que el último año habían logrado aumentar el porcentaje de asistencia.

“Empezamos desde preescolar, educando a los padres”, explicó. “Cuando nosotros éramos niños, era común faltar a la escuela porque, por ejemplo estaba lloviendo”, admitió. “Pero en la actualidad, cada vez que un niño falta a la escuela, pierde lecciones importantes que no puede recuperar”.

Entre las iniciativas para mejorar la asistencia, Crosthwaite mencionó los programas después de la escuela que incluyen clases de teatro y deportes, entre otras.

Los estudiantes de la escuela Lindbergh  reciben anteojos gratis. Cortesía Distrito escolar de Lynwood
Los estudiantes de la escuela Lindbergh reciben anteojos gratis. Cortesía Distrito escolar de Lynwood

“Querríamos que los niños vengan a la escuela todos los días. Pero entendemos que muchas veces los problemas y circunstancias sociales se los impiden”. Entre dichas circunstancias, Crosthwaite mencionó la falta de acceso al cuidado de la salud, y a programas de vacunación de muchas familias, las enfermedades mentales que pueden existir en el hogar, los problemas de la vista y dentales de los niños que no reciben atención médica, o la inestabilidad que causa la falta de un lugar dónde vivir.

“Visitamos las casas de los estudiantes y trabajamos con agencias para proveer servicios a los alumnos sin costos a la familia”, indicó Crosthwaite y dio el ejemplo de una iniciativa que permitió que más de cien estudiantes pudieran hacerse exámenes de la vista y recibir anteojos gratis.

Un cambio de mentalidad

“Lo que los niños aprenden en la escuela, va a afectarlos para el resto de sus vidas”, opinó Crosthwaite. “Prestando atención a los estudiantes, vimos que algunas tradiciones antiguas ya no funcionaban y era necesario dejarlas atrás”, agregó refiriéndose a los problemas de comportamiento y suspensiones escolares.

Crosthwaite describió al sistema de Intervenciones positivas para lidiar con problemas de conducta conocido como PBIS (www.pbis.org), adoptado en Lynwood y otros distritos escolares.

“La disciplina no sólo es castigar. Es fundamental reconocer también las cosas buenas que hacen los niños, y crear un ambiente de aceptación. En Lynwood, buscamos un acercamiento más holístico, enfocado en lo emocional y lo social. Queremos aumentar la autoestima de los estudiantes”.

Los estudiantes de la escuela Marshalls asisten a clases de teatro a través del programa B.R.I.D.G.E.
Los estudiantes de la escuela Marshalls asisten a clases de teatro a través del programa B.R.I.D.G.E.

Como parte del cambio de cultura, el distrito redujo el número de suspensiones y en cambio adoptó nuevas maneras de lidiar con los problemas de conducta, como hacer que el niño asista a la escuela de los sábados.

“Queremos que sepan que sí los queremos en la escuela y tratamos de hacer todo lo posible para no suspenderlos. Queremos que sigan creyendo en sí mismos y en que sí pueden lograrlo”.