LAUSD: iniciativas, programas y desafíos

Causas más comunes de ausentismo escolar y posibles soluciones
LAUSD: iniciativas, programas y desafíos
Educadores y expertos coinciden en la importancia y en la necesidad de que los padres se involucren más en la educación de sus hijos.

En la actualidad, entre el 10% y el 15% de los estudiantes en EEUU pierden más de un mes de clases cada año. Esto significa que entre 5 y 7.5 millones de niños y jóvenes tienen ausencia escolar crónica.

“Existe una crisis de ausentismo escolar, no sólo a nivel local, sino nacional”, indicó Martha Godinez, Coordinadora del programa de asistencia de LAUSD. Numerosos estudios han encontrado que los estudiantes de grupos minoritarios, áreas urbanas o de familias de bajos recursos son quienes tienen mayor incidencia de ausentismo, exactamente los mismo grupos que más necesitan la educación y el apoyo para revertir su situación.

“Los estudiantes no siempre se dan cuenta de que las faltas se acumulan”, explicó Godinez. “Cuando les informamos a los padres que sus hijos han perdido demasiadas clases, no nos pueden creer. ‘Es imposible, mi hijo no ha faltado tanto’, reaccionan sorprendidos. Pero cuando les mostramos una copia de las faltas, se dan cuenta de que un día el niño no fue a la escuela porque no se sentía bien, otro día porque tenía cita con el médico, otro porque era su cumpleaños. Es así como las faltas se van acumulando sin que se den cuenta”.

Grados de mayor impacto

“Kindergarten y 9 grado son los dos años escolares de mayor ausentismo”, indicó Godinez. La coordinadora explicó las causas del impacto.

“En el caso de kindergarten, hay padres que creen que los niños sólo van a dibujar, o a jugar, pero no es así”, aseguró. “En kindergarten, los niños ya van a la escuela el día completo, y no sólo aprenden letras y números, sino también a ser responsables y a levantarse temprano para llegar a tiempo. A esta edad se establecen los patrones que seguirán el resto de los años”.

Numerosos estudios han demostrado que los estudiantes con buena asistencia en kindergarten, pueden leer bien al llegar a 3 grado. El ausentismo crónico a este nivel está asociado al bajo rendimiento académico en primer grado.

Entre las causas de ausentismo en 9 grado, Godinez mencionó el problema de la falta de créditos. Muchos estudiantes y padres no conocen el sistema educativo de los EEUU y se pierden al llegar a la escuela preparatoria. Hasta 8 grado los niños no tienen que preocuparse por acumular créditos. Pero a partir de 9 grado, si reciben una F en una clase no obtienen ningún puntaje y tienen que volver a cursarla. Generalmente una A se traduce en 5 créditos y una F en 0.

Los jóvenes que no tienen los créditos requeridos no pueden graduarse. Esta es la razón por la cual muchos padres creen que sus hijos están cursando 11 ó 12 grado, cuando en realidad siguen en 9.

Otro desafío entre adolescentes es que algunos padres asumen que sus hijos ya son grandes y responsables, y dejan de involucrarse en sus estudios. Sin embargo, la realidad en la mayoría de los casos, es que los adolescentes necesitan el mismo apoyo, e incluso más, que cuando eran pequeños.

“Nada reemplaza la lección del maestro y la atención en la clase”, aseguró la experta. “Cada vez que el estudiante falta a clase se pierde lecciones fundamentales que no vuelve a recuperar”.

Un estudiante de 9 grado que pierde entre 10 y 15 días de clases tiene menos del 40% de probabilidad de graduarse. Godinez dijo que una de las tantas metas del distrito es que al menos el 71% de los estudiantes puedan atender a clase el 96% del tiempo.

Se considera que un estudiante tiene asistencia competente o Proficient Attendance cuando no falta más de 7 días al año, esto es no más de una ausencia cada 25 días.

El rol de la familia

El distrito ofrece talleres y clases para los padres.
El distrito ofrece talleres y clases para los padres.

Educadores y expertos coinciden en la importancia y la necesidad de que las familias se involucren en la educación de sus hijos. Godinez recordó sus días como maestra. “A veces hacía llamados invitando a cientos de padres a reuniones o talleres y sólo aparecían unos pocos”. Muchos padres recién aparecen en la escuela cuando se enteran de que su hijo reprobó la clase.

La experta reconoció que las razones de las familias para no involucrarse más en la escuela son generalmente válidas e incluyen horarios de trabajo y otros hijos que cuidar.

“Todos estamos muy ocupados, pero los niños necesitan que sus padres se comprometan más en su educación. Es necesario sembrar para poder cosechar”.

“Es cierto que queda mucho por hacer, pero tenemos que trabajar juntos y en equipo”, admitió. “La escuela está aquí para ayudar a la comunidad, pero necesitamos saber lo que necesitan. Quizás muchos padres sienten pena o vergüenza y no se acercan a pedir ayuda. No nos interesa el estado migratorio de la familia ni nos involucramos en cuestiones legales. Estamos a su lado para tratar de ayudarlos”.