Clima político y tiempo electoral

Las urnas nos darán la oportunidad de moderar el clima político en el tiempo electoral que nos toca.
Clima político y tiempo electoral

La confusión entre lo que es el “clima” y lo que podemos llamar “tiempo atmosférico” crece en aparente desorden. Para entendernos: si queremos hablar del clima de una determinada zona es necesario comprobar que las condiciones atmosféricas que lo definen se repiten durante un cierto periodo de tiempo. Se aplica a lluvia, presión, humedad, temperatura, oleaje y dirección y fuerza del viento. Ahora, si llueve hoy, o no, es otra cosa: puede llover en todo tipo de climas. La lengua nos permite hacer estas sutiles distinciones. Pero lo dicho, aunque aclara más o menos la diferencia, no explica el porqué de que se entremezclen.

Una de las razones de que se crucen, aventuramos, es que la palabra “tiempo” también se usa con “el tiempo cronológico”, y con las fracciones o referencias detiempo que dividen cualquier todo temporal. ‘Ayer’, ‘antes’, ‘el verano pasado’ o ‘2015’ son ejemplos de nuestra vida diaria. Si le añadimos a lo anterior que al preguntar por “la hora” en inglés se usa la palabra “time”, reservándose “weather” para la parcela meteorológica, la confusión está servida. Quizás haya escuchado en el español de Estados Unidos: “¡Que tenga un buen tiempo!”, y quizá hasta haya mirado al cielo. En este caso, el inglés “have a good time”, que en español se correspondería con un ‘que le vaya bien’, acentúa el enredo.

No es gratuito vivir en dos lenguas, aparte de hablarlas hay que saber que la influencia de una en otra es lo esperable. La relación puede llevar a la confluencia de ambas lenguas, o a la desaparición o degradación de alguna de ellas por el camino. Siendo más optimistas, las lenguas también pueden convivir y dar nuevas opciones a la comunicación. Pero para que esto suceda hay que proponer algún tipo de acción concreto, normalmente desde la política. No se trata de exigirlo por exigir sino de plantear cómo hacerlo y calcular el coste.

El equivalente a “el clima” en “política” sería el conjunto de características que describen y regulan la convivencia que acumula una sociedad. Entre otras: ‘la democracia como forma de gobierno’, ‘la libertad’, ‘la educación cívica’, ‘la participación’ y ‘la comunicación’. El “tiempo atmosférico”, en cambio, serían los “fenómenos” y “perturbaciones” de la vida política de cada día: las próximas elecciones, los partidos y sus programas, ir a votar, las noticias de política: o Donald Trump.

Cuando decimos en español “el clima político” queremos tratar ‘lo político’ como el ambiente que se respira en política; cuando decimos “el tiempo político”, solo enfatizamos el momento que viven políticos y comunidad. En el primer caso, esperamos hallar equivalentes a caluroso, seco, tropical, desértico o polar; en el segundo, habría un reparto de “tiempos”: ‘ahora’, ‘siempre’, o ‘mañana’, en el cronológico; y ‘de lluvia’, ‘relámpagos’, o ‘con frío’, en el que compete a la meteorología.

Las urnas nos darán la oportunidad de moderar el clima político en el tiempo electoral que nos toca. De hoy para mañana no predecimos el clima sino pronosticamos el tiempo. En consecuencia, no puede haber aplicaciones de teléfono para averiguar el clima sino para saber el tiempo. El cambio climático no puede de ninguna manera suceder instantáneamente; hay que vivirlo, queramos o no, en cada segundo de nuestras vidas. Al mal tiempo, buena cara.