La animosidad de Trump

El Sr. Trump no parece tener idea clara de la dependencia económica que existe entre ambos países.
La animosidad de Trump

Todos los políticos que hablan y prometen mucho, tarde o temprano caen en contradicciones. Un ejemplo claro es el presidente de México, Enrique Peña Nieto, que durante sus tres años de gestión ha estado haciendo declaraciones públicas casi diariamente, y acá está pasando con el precandidato republicano, Donald Trump, que hace afirmaciones absurdas y delicadas.

Independientemente de la obsesión que Trump tiene con el tema migratorio, de lo cual comentaré más delante, quiero referirme a la afirmación que hizo esta semana al respecto de que cuando llegue a la presidencia impondrá un impuesto del 30% a los automóviles fabricados en México. Eso, además de demostrar su antipatía personal contra ese país, muestra su falta de capacidad de estadista y su ignorancia en ciertos temas. Tal vez no sepa que los autos armados en México son de empresas norteamericanas, japonesas, alemanas y de otros países. Su maravillosa idea afectaría a la industria automotriz de varios países, pero sobre todo al mercado y la economía de este país.

Afortunadamente una iniciativa tan absurda como esa, creo que difícilmente sería aprobada por el Congreso, además que iría en contra del tratado norteamericano de libre comercio firmado entre USA, Canadá y México.

Donald Trump se está declarando abiertamente enemigo de México, más allá de los temas de los indocumentados, y eso, de llegar a presidente, pondría a los dos países en una situación muy delicada, cuando hasta ahora todos los presidentes de ambos países han logrado se mantenga una relación cordial y de vecinos que conviven en muchos ámbitos. El Sr. Trump no parece tener idea clara de la dependencia económica que existe entre ambos países.

Respecto a migración, estamos cosechando un poco de lo que sembramos. Ya he comentado muchas veces que las manifestaciones de los indocumentados exigiendo cambios legales están fuera de lugar, y que lo que deberían de hacer es adoptar una postura solicitante en lugar de una demandante. Por otro lado, cuando en el pasado, algunos presidentes estadounidenses han explorado soluciones al problema, siempre han insistido en que uno de los requisitos para regularizar a los indocumentados es que hablen inglés, pero desafortunadamente muchos de ellos no han hecho caso.

Lo anterior es independiente de la postura demagógica de Trump con la que está haciéndose de adeptos, atrayendo a la gente descontenta con la situación actual en la que viven, y aunque lo que Trump critica no tenga nada que ver con sus malestares, logra que lo sigan y apoyen.

En lo personal estoy sumamente preocupado de la posición política de Trump y curioso por entender el origen de su enemistad y antagonismo contra México.