Un programa que hace adultos

La historia de Curtis Jackson es parecida a la del jugador de football Michael Oher, contada en la película "The blind side"

Está semana voy a dedicar mi columna a un tema agradable. Es la historia de un joven que venciendo la adversidad y la tragedia que llegó a su vida, se encamina día a día a realizar los sueños que su madre tuviera para él, con la ayuda de una familia generosa y de una comunidad.

La historia de Curtis Jackson es parecida a la del jugador de football Michael Oher, contada en la película The blind side.

Curtis es un joven de 17 años, nacido en Watts, ciudad en la que vivió hasta los 11 años y que ahora juega football para la escuela secundaria Irvine de la ciudad de Irvine, hogar además de mi familia desde hace 15 años. Mi hijo Jorge fue jugador del programa de Football Vaquero por cuatro años. Mi hija Edna es ahora parte del equipo de volleyball de la escuela. Nuestro vínculo con el establecimiento educativo tiene raíces profundas.

En el 2009 Curtis y su madre se mudaron a Irvine huyendo de las pandillas en Watts y buscando un mejor futuro para el joven atleta que se destacaba por sus actuaciones en la cancha desde los 5 años.

Desafortunadamente, el 28 de Diciembre de 2014 la mamá de Curtis falleció víctima de la enfermedad de Lupus y el joven además del tremendo dolor de perder a su madre se encontró en la penosa encrucijada de no saber que le iba a deparar el futuro. Es en ese momento cuando uno de sus compañeros de equipo, Mike Filia, le ofrece un espacio en su hogar. Los padres de Mike acogieron a Curtis sin problema alguno, y ahora están tramitando la custodia del joven atleta.

La familia Filia es muy conocida y respetada en la ciudad. Mike Filia, padre, ha sido dirigente de diferentes ligas deportivas y de varios programas escolares de la ciudad. Sus tres hijos han pasado por ellos con gran éxito.

Curtis espera que su destacada habilidad deportiva le permita un día no muy lejano jugar football universitario, y cuando le preguntan a que se debe su éxito, señala que a la perseverancia y el amor de su madre que aunque haya partido está siempre con él, y que por supuesto no hubiera podido desarrollarse tanto en el campo deportivo como académico (en el que también se destaca) sin la bondad de los Filia y sin el apoyo de la gran familia que es el programa de football Vaquero de la secundaria Irvine.

Como he mencionado antes, los padres entregamos al entrenador Eric Terry y a sus asistentes nuestros niños, y ellos nos devuelven jóvenes adultos que se destacan especialmente por los valores de integridad, honor y responsabilidad social que promueve la escuela y el programa de football Vaquero.

Quizás algún día veremos al talentoso Curtis Jackson jugando no solo football universitario, sino en la Liga Nacional de Football de los Estados Unidos. Vaqueros, compañeros para toda la vida.