Cómo la guitarra sacó a un mexicano de la calle (FOTOS, VIDEOS)

Un promotor musical termina en las calles angelinas y logra salir gracias a los corridos; ahora graba un disco luego de ser descubierto por un locator radial local

Sucio y con una cerveza en una bolsa de papel, José Luis Jiménez cantaba un corrido.

“Era esperado que me pegaran un golpe/ cuando hay errores hay correcciones/ y le fallé a los señores”, entonaba a todo pulmón y acompañado de su guitarra, en una banqueta de Los Ángeles.

Era el mes de enero y Jiménez, originario de Michoacán, vivía en la calle. Había tocado fondo después de organizar con éxito conciertos con importantes cantantes y grupos de música regional mexicana.

Su declive comenzó cuando le falló una inversión para el baile de un famoso conjunto norteño en su estado natal y terminó con una deuda de 40,000 dólares. Él trató de retomar su carrera de promotor musical en el noreste de Estados Unidos, pero después de siete años volvió a fallar.

José Luis Jiménez fue descubierto por un locator local y actualmente graba un disco.
José Luis Jiménez fue descubierto por un locator local y actualmente graba un disco.

Su última carta

Su última carta se la jugó en Los Ángeles.

El año pasado vino a probar suerte y vivió unos días en una bodega hasta que lo echaron. Sin esperarlo, una noche se vio empujando tres carritos de supermercados con sus pertenencias y no tuvo más remedio que dormir debajo de un puente. Ahí se quedó tres meses.

“Tomaba y fumaba marihuana. Tienes que hacer un vicio para no colgarte del pescuezo. Tienes que salirte un poquito de la realidad para olvidar lo que significa estar en la calle”, cuenta Jiménez.

A cambio de unas monedas o “un taco”, él compartía sus canciones por las calles.

José Luis Jiménez canta en un restaurante local. El michoacana busca superar sus adicciones y salir adelante con su música.
José Luis Jiménez canta en un restaurante local. El originario de Michoacán busca superar sus adicciones y salir adelante con su música.

El rescate de las calles

Deambulando una madrugada de enero él pasó por un camión de comida y lo escuchó el locutor Fernando “El Clavillazo” Reséndiz.

“Estaba un señor con una guitarra cantando unas canciones de Gerardo Ortiz. Dije: ‘tiene talento’”, contó Reséndiz sobre su encuentro con el músico callejero.

El locutor lo grabó cantando y tocando la guitarra con destreza, y colocó el video en las redes sociales, donde ha sido visto miles de veces.

Poco después de ese encuentro el michoacano dejó las calles. Ahora tiene un empleo en una fábrica de Hawthorne, graba un disco por su cuenta y por las tardes sigue recorriendo a pie y con su guitarra en la espalda distintos negocios del condado de Los Ángeles.

Jiménez, de 45 años, confía en que otro video en Internet le colocará bajo los reflectores.

“Canto por todos lados y saco para comer y me hago promoción porque la gente me graba”, dice.

Jiménez tocó fondo en Los Ángeles y terminó viviendo en la calle, pero ahora espera que la música lo lleve al estrellato.
Jiménez tocó fondo en Los Ángeles y terminó viviendo en la calle, pero ahora espera que la música lo lleve al estrellato.

En busca de la fama

En un restaurante de comida mexicana de Hawthorne, después del trabajo, Jiménez ha hecho sonar otra vez las cuerdas de su amiga fiel, su guitarra.

“Se caen las Torres Gemelas/ se murió mi abuela/ que eran importantes/ que no te llene de plomo/ si nosotros somos narcotraficantes”, canta.
Uno de los clientes del local, Roberto Solís, sonríe al escuchar el narcocorrido. “Canta muy bien, tiene mucho talento”, expresa.

El comensal grabó un video de la interpretación y se fue con el número de teléfono del cantante con la promesa de contratarlo para una fiesta.
Empapado de sudor por el esfuerzo, Jiménez sonríe complacido.

Un par de disqueras lo han invitado a conversar, pero él prefiere concretar su proyecto musical antes de hablar con éstas. Los aplausos y los videos de la gente -dice él- le indican que va por el camino correcto.

“Yo soy un músico urbano, de la calle; lo que sea lo voy a encontrar en la calle”, dice.

José Luis Jiménez dice que ya ve la luz al final del camino.
José Luis Jiménez dice que ya ve la luz al final del camino.

Talento difundido por internet

Ellos mostraron su talento frente a un celular y las redes sociales de Internet se encargaron del resto.

“Yo vendía las donas a tres por diez pesos [60 centavos de dólar]; en la compra de seis donas el corrido iba incluido”, contaba a la prensa Germán Loza, alias “Larry Donas”, un vendedor ambulante de Mexicali que se hizo famoso después de que sus clientes subieron videos de sus interpretaciones en YouTube.

Los cantantes Espinoza Paz, Larry Hernández, Poncho Lizárraga y Ana Bárbara se interesaron en conocer al entonces fenómeno de las redes sociales, cuyo primer disco salió a la luz a finales de 2014.

La potente voz de Pablo López fue descubierta en el metro de Torreón, Coahuila. Él se ganaba la vida entonando canciones en inglés y los asombrados pasajeros lo empezaron a grabar con sus celulares. El año pasado un canal azteca de televisión lo invitó a participar en el concurso de canto “México tiene talento”, en el que deslumbró de su primera actuación. López ganó el certamen y grabó un álbum.

“Mi carrera empezó cuando yo le canté la canción ‘Mi niña traviesa’ a mi novia en un video casero”, relataba el ahora famoso cantante Luis Coronel. “Y al día siguiente tenía 36 mil visitas”.
Su video, cuyo montaje se elaboró con un programa de edición que descargó en internet para subirlo al portal YouTube, tenía hace unos días 5.8 millones de vistas.

Al Compa Negro, el nombre artístico de Rhyan Lowery, un afroamericano que ya lleva cuatro años cantando corridos, también lo descubrieron en internet.