Formando a las líderes del mañana

Organización de mujeres latinas ayuda a las nuevas generaciones de estudiantes
Formando a las líderes del mañana
Los trabajadores que están felices en su empleo, son más productivos.

Los obstáculos y desafíos que los latinos encuentran para asistir a la universidad son muchos y variados. Los inmigrantes e hijos de inmigrantes se enfrentan a barreras como el idioma y la falta de recursos económicos.

En el caso de los jóvenes cuyos padres no han asistido a la universidad, los desafíos son aún mayores. En el año 2001, el 82% de los estudiantes que se inscribieron en la universidad inmediatamente después de terminar la preparatoria, tenía padres con títulos universitarios. Mientras que sólo el 54% de los jóvenes cuyos padres no habían asistido a la universidad consideró la opción educativa. El índice fue menor aún entre los adolescentes cuyos padres no habían terminado la preparatoria. Sólo un 36% de ellos consideró ir la universidad al terminar la escuela.
“Entre los mayores desafíos se encuentran el costo de los estudios y la falta de información”, señaló Fanny Arroyo Oliveira, Directora de programas y operaciones de HOPE (Latinas.org), una organización estatal y sin fines de lucro que ofrece apoyo, recursos e información a las jóvenes latinas.
Arroyo Oliveira indicó que en la actualidad existe mucha información y recursos disponibles, pero que es necesario salir a buscarlos. “Preguntando se llega a Roma”, recordó la experta, y aconsejó a los padres a que hablen con maestros y consejeros, y no teman hacer preguntas.
“Tengo once años trabajando en este programa, y en estos años pude ser testigo de la claridad y determinación de las jóvenes. Tienen una gran visión de lo que quieren hacer, pero al mismo tiempo se sienten responsables por su familia las 24 horas del día”, explicó Arroyo Oliveira. El sentido de responsabilidad familiar es una característica que muchas jóvenes latinas comparten entre sí.
La organización ofrece programas de liderazgo, y talleres para entrar a la universidad, y de educación financiera, entre muchos otros. A través de ellos, adolescentes de 10, 11 y 12 grado tienen la oportunidad de asistir a conferencias, e interactuar con mujeres profesionales y líderes. Estas profesionales, a las que de otro modo no podrían conocer, no sólo les sirven como ejemplos realistas y modelos a seguir, sino como mentoras que pueden ayudarlas a establecer su propia red profesional.
Arroyo Oliveira indicó que entre los requisitos para participar en algunos de estos programas, la estudiante debe tener un promedio, o GPA, de 2.9, provenir de una familia de bajos recursos y querer ir a la universidad.
“No buscamos ni estudiantes sobresalientes, ni estudiantes de bajas calificaciones. Muchas veces, las estudiantes de calificaciones medias son la generación invisible a quienes nadie presta atención. Nosotras queremos decirles que ellas también pueden ir a la universidad y les damos los recursos y el apoyo para hacerlo”, explicó.
Arroyo Oliveira también destacó la importancia de que las jóvenes se involucren en su comunidad, entiendan la importancia de salir a votar, y hagan escuchar su voz, a través de activismo y liderazgo.