‘La crisis migratoria de Centroamérica es similar a la de Siria’

Foro realizado en esta ciudad muestra las dificultades que viven los menores migrantes que arribaron en EEUU en 2014
‘La crisis migratoria de Centroamérica es similar a la de Siria’
El foro se realizo en laa secundaria Santee de Los Angeles.

La alegre cumbia, expresiones artísticas y servicios comunitarios fueron parte de un foro en Los Ángeles que se enfocó en los menores refugiados de Centroamérica, cuyo éxodo se comparó a la actual crisis de Siria.
“Quizás sea igual o peor que en Siria porque los gobiernos de Centroamérica no han reconocido su fracaso en ayudar a su pueblo”, dijo el activista Randy Jurado Ertll, quien asistió al evento que se realizó este sábado en la preparatoria Santee y en el cual contribuyó La Opinión.

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Las dramáticas imágenes de familias sirias abandonando su país evocan aquellas grabadas en 2014 de niños centroamericanos no acompañados a bordo de “La Bestia” (como llaman al tren que utilizan los migrantes para cruzar México) o recluidos en los centros de detención migratorios del gobierno estadounidense.
Ambas crisis humanitarias derivan de guerras civiles en sus respectivas regiones.
“No tenemos que ir tan lejos, a Siria, para ver que la misma tragedia está pasando aquí”, dijo Martha Arévalo, directora ejecutiva del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN), quien participó en un foro sobre la realidad por la que atraviesan estos menores.

Menores Refugiados

De los más de 60,000 niños del triángulo norte de Centroamérica que llegaron a Estados Unidos el año pasado se estima que unos 2,000 viven ahora en Los Ángeles, donde se han enfrentado a una serie de problemas inesperados, como pandillas, drogas, acoso escolar y la falta de asistencia legal.
“Niños y niñas han estado huyendo de la región por mucho tiempo”, dijo Nancy Zúñiga, de la Alianza de Derechos Humanos para Niños Refugiados y sus Familias, quien fue panelista del foro.
Para Alex Sánchez, director de Homies Unidos, organizador principal del evento, la atención a los niños refugiados debe ser permanente. Su grupo ha regresado al redil a decenas de adolescentes en cuatro escuelas angelinas. Algunos estuvieron a punto de unirse a pandillas o ya consumían droga luego de arribar en esta ciudad.
“No los vamos a abandonar. Nos hemos comprometido con estos muchachos de por vida”, afirmó él.
Mateo Gómez fue uno de los 200 estudiantes que asistieron al evento. Él tiene 17 años y es estudiante del décimo grado. Llegó a esta ciudad en noviembre y aún trata de asimilar la cultura estadounidense.
“Cuando llegué me sentía mal porque solo hablaba español, no sabía qué hacer”, contó. “Hasta me dieron ganas de salirme de la escuela, pero ahora me siento un poco mejor”.