Opinión: No hay que ‘ahogarnos en un vaso de agua’

Muchas veces nuestros problemas no son tan graves como pensábamos
Opinión: No hay que ‘ahogarnos en un vaso de agua’
Sergio C. García, el primer indocumentado en obtener su licencia para ejercer como abogado en California

Tal vez muchos de ustedes conocen la expresión “se ahoga en un vaso de agua”, pero por si no la conocen, les explico que simplemente significa dejar que un problema muy pequeño nos arruine la vida.

Por ejemplo, hace poco me invitaron a dar una plática a jóvenes universitarios y uno de ellos me preguntó “¿cómo manejas el estrés en tu profesión de abogado?”

En lugar de simplemente responder su pregunta compartí una experiencia que ahora les platico a ustedes.

Es verdad que la vida de un abogado está llena de estrés y frustraciones. Esto es básicamente porque nosotros compramos los problemas de los demás y los hacemos nuestros.

Mi vida no era la excepción. Recuerdo que trabajaba desde muy temprano hasta muy noche, siempre corriendo de un lado para otro.

Uno de esos mandados que hago a menudo es ir a los hospitales a recoger reportes médicos.

En esta ocasión llegué al estacionamiento y me estaba frustrando porque tenía el tiempo exacto para hacer mi mandado y regresar a ver a un cliente a mi oficina. Después tenía que empacar las maletas para uno de mis viajes.

Eventualmente encontré un espacio donde estacionarme. Para ese momento ya andaba con el estrés muy alto, casi corriendo y sudando porque era un día muy caluroso.

Al entrar al hospital observé que una familia estaba reunida y había otra persona llegando.

Al pasar a un lado del grupo escuché cuando en coro le dijeron, “es demasiado tarde, acaba de morir”. Aquellas palabras me detuvieron completamente, de repente mi prisa terminó y puse todo en perspectiva.

Pensé en todas las ocasiones que me había estresado por falta de tiempo, porque los planes no salieron como esperaba, porque alguien no hizo lo que prometió hacer, por todas aquellas tonterías que comparadas con la muerte son insignificantes.

Es por eso que en esta ocasión los invito a poner nuestras vidas en perspectiva.

Siempre es más fácil sobrellevar el estrés y al hacerlo nos damos cuenta que en realidad nuestros problemas no son tan graves como pensábamos.

Por ejemplo yo ese día estaba preocupado pensando que llegaría tarde al aeropuerto y perdería mi vuelo.

En lugar de yo llegar tarde fue el avión el que se retrasó. Así que en realidad nunca hubo necesidad de estresarme.

No nos ahoguemos en un vaso de agua, en la vida todo tiene solución menos la muerte.

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