Opinión: Los guatemaltecos están entre la espada y la pared

En las elecciones deberán apostar por un excomediante o por la exesposa de Alvaro Colom

Los guatemaltecos nos encontramos ante una disyuntiva que no deja de ser preocupante. El próximo 25 de octubre tendremos que ir a las urnas a depositar nuestro voto y elegir al próximo presidente.

La segunda vuelta resultó siendo inédita, nunca antes vista y mucho menos imaginada. Aquí, podría ser electa la primera mujer presidente en la historia de Guatemala. O bien, los guatemaltecos nos podríamos dar el lujo de elegir al primer cómico como presidente nuestra historia moderna.

Sandra Torres, lleva consigo un costal de esqueletos producto de su pasado y su involucramiento con los grupos terroristas que provocaron el enfrentamiento armado en nuestro país, el cual dejó miles de muertos y miles de refugiados en un limbo legal en los Estados Unidos.

Su paso por el gobierno durante la presidencia de su entonces esposo Alvaro Colom, le costaron serios señalamientos por corrupción. Su posterior divorcio del mandatario le causó severas críticas con consecuencias negativamente incalculables.

Y por último, el haberse empecinado en participar en las elecciones pasadas, fue su más grave pecado del cual hoy en día carga su penitencia. Pero aun con todo el catizumbazo de motes, señalamientos y campañas negras, Sandra Torres, está en la final y según dicen los expertos, su programa de gobierno, es el más serio y completo.

Jimmy Morales, por su parte, es un individúo totalmente desconocido, quien hasta hace poco, junto a su hermano se ganaban los frijoles haciendo chistes por medio de los personajes Nito Y Neto, entre otros.

De este candidato, los guatemaltecos no sabemos absolutamente nada. Su vida pública la ha mantenido detrás de sus personajes chuscos. De ahí que los votantes en las áreas de Huehuetenango, San Marcos, Alta Verapaz, por citar unos, no lo conocen.

Lo difícil para sus detractores es que no tienen nada de que criticarlo en cuanto a su experiencia política ni en la administración pública, porque sencillamente no la tiene.

A Jimmy Moreles, de lo único que se le puede criticar es de ser un cómico mediocre, que nunca ha figurado internacionalmente, más allá de la televisión guatemalteca.

Se le podrán criticar sus películas que son basura. Pero de ahí, no hay nada que se le pueda achacar, porque su vida pública es un verdadero misterio.

Su plan de gobierno es ambiguo, confuso y sin definición concreta. Los críticos le cuestionan su inexperiencia en la administración pública, porque consideran que ese es el “handicap” del cómico y podría ser la receta para que lleve a Guatemala al abismo.

Definitivamente, con estas dos opciones los guatemaltecos nos encontramos, entre la espada y la pared.