El regreso de ICE a la cárcel

El cambio es un retroceso en la relación de la autoridad local con la comunidad inmigrante

Hace cuatro meses la Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles hizo retirar a los agentes de la Oficina para el Control de la Inmigración y Aduanas (ICE) de la cárcel del Departamento del Sheriff. Esto no duró mucho. Ya están de vuelta y pese a las seguridades brindadas por el Sheriff Jim McDonnell de que habrá un proceso para proteger de la deportación a los detenidos que no son criminales, esta nueva relación da motivos para preocuparse.

El debate sobre los indocumentados y el crimen cobró atención a partir de dos asesinatos, uno en San Francisco y otro en San José, cometidos por inmigrantes sin papeles después de haber sido detenidos y liberados por las autoridades locales. Estos delitos fueron usados en la campaña presidencial de Donald Trump, haciéndose eco de la crítica a las ciudades Santuarios y alimentó la exageración promovida de una “ola de crímenes” de indocumentados por parte de medios conservadores.

En este clima, se produce el cambio de política en el Departamento del Sheriff. El nuevo proceso busca un equilibrio entre garantizar la seguridad de que no se soltará indocumentados asesinos y de proteger la confidencialidad del inmigrante que recurre a las autoridades porque es víctima de un delito.

El hecho es que ya existía la comunicación entre el Sheriff y ICE para informar sobre la liberación de un sujeto con antecedentes peligrosos, para que sea recogido por ICE en el momento que pisa la calle. No era necesario dejar de nuevo que los agentes de inmigración anden a sus anchas tanto por la cárcel con total acceso a los archivos y a los detenidos.

Hay muchísimos motivos para desconfiar de que la instrumentación de este equilibrio termine deportando no solo a delincuentes, sino también personas que nos son peligrosas. Esto último es tan inaceptable como dejar en la calle de Los Ángeles un criminal convicto indocumentado.

Los delitos cometidos por indocumentados no son más que antes. Lo que cambió fue la atención política negativa recibida que está destinada a manchar a todos los inmigrantes con generalidades. Las acciones de las autoridades no deben ser influenciadas por este factor, sino por su realidad diaria que para poder cumplir su misión en Los Ángeles necesitan la confianza de los indocumentados. Eso no se obtiene compartiendo la cárcel con ICE.