Libérate de las alergias otoñales

Consejos para ahuyentar estornudos, lloriqueo de ojos y nariz, picazón de garganta, tos y hasta ataque de asma durante esta temporada
Libérate de las alergias otoñales
Las alergias tienen un gran repunte durante el otoño.

La primavera es la estación del año que más alergias desata, pero el otoño no se queda atrás. En esta temporada repuntan las activadas por los ácaros del polvo, cuyos síntomas son mucho más agresivos que las causadas por el polen.

Datos de la Fundación de Asma y Alergias de Estados Unidos (Asthma and Allergy Foundation of America, AAFA) señalan que aproximadamente 20 millones de estadounidenses tienen alergia a los ácaros del polvo. Imagínate ahora el panorama que año tras año el otoño dibuja por dondequiera: miles de personas con congestión nasal, respiración obstruida, picazón y lagrimeo de nariz y ojos, estornudos, moqueo, tos

Los ácaros

“Los ácaros del polvo son diminutos insectos que viven en el hogar y que se alimentan de la caspa de mascotas y seres humanos. Sus desechos son la causa principal de las alergias y el asma”, explica el Dr. George Guerra, alergólogo de Kaiser Permanente, en el Centro Médico de Woodland Hills, California.

Estos animalitos microscópicos están presentes en todas las casas. Viven en la ropa de cama, muebles tapizados, alfombra, tapetes y muñecos de peluche. Los lugares cálidos y húmedos constituyen un ambiente óptimo para su vivencia.

“Las proteínas de los líquidos digestivos de los ácaros constituyen un alérgeno muy fuerte. Si éstas son inhaladas o entran en contacto con la piel de una persona que es alérgica, es posible que le produzcan los síntomas de las alergias, tales como moqueo nasal, picazón en los ojos o piel, tos, respiración asmática o con silbido”, detalla el galeno.

Los ácaros del polvo son también culpables de innumerables casos de eczema, fiebre del heno y otras enfermedades alérgicas. Y es en el otoño y el invierno, cuando sus partículas de los ácaros del polvo provocan las mayores molestias a sus víctimas debido al uso de la calefacción y poca ventilación que se da a dormitorios y resto de habitaciones de la casa ante la lluvia y el frío.

Sus víctimas

Las alergias a los ácaros afectan a personas de todas las edades, pero son los niños y adolescentes sus mayores víctimas. Esto último complica la situación en la población juvenil que padece de alergias, ya que muchos menores son también asmáticos.

“Lamentablemente, el dormitorio es el lugar donde más ácaros del polvo viven que en cualquier otro lugar de la casa”, especifica el Dr. Guerra.

¿Sabes en qué áreas del dormitorio es donde más se acumulan los ácaros? En el colchón, las almohadas, edredones de pluma, mantas, cortinas, cojines y ropero.

Acción preventiva

“La mejor forma de controlar las reacciones alérgicas a los ácaros es disminuyendo la exposición a los mismos, algo que es difícil de evitar al menos que el alérgico se mude a un lugar con clima seco”, dice el especialista en alergias y asma.

Ante ello, la acción primordial para controlar las alergias producidas por los ácaros es la limpieza frecuente del polvo y la eliminación de alfombras, tapetes, cortinas, muebles y adornos elaborados con cualquier clase de textil.

“La limpieza del polvo debe ser mayor en el dormitorio, donde las personas pasan la mayor parte del tiempo”, denota el Dr. Guerra.  “Particularmente en el colchón, la almohada y la ropa de cama”.

Recomendaciones

Para evitar los síntomas de las alergias y ataques de asma durante el otoño, y otras temporadas del año, el Dr. George Guerra  dice que es crucial reducir la cantidad de ácaros del polvo en el hogar siguiendo estos simples consejos:

  •  Cubrir el colchón con un forro especial a prueba de polvo.
  •  Lavar las cobijas, sabanas y fundas una vez por semana en agua caliente (130°F) y secar estas piezas en una secadora con aire caliente.
  •  Efectuar una limpieza superficialmente del colchón al menos una vez al mes (utilizando la aspiradora para eliminar los ácaros acumulados) y una profunda cada 6 meses (usando bicarbonato de sodio).
  • No usar muñecos de peluche sobre la cama del menor  alérgico o con asma y evitar el desorden en cualquier área del cuarto.
  •  Ventilar la habitación a diario.