Se va Boehner y viene McCarthy: ¿en qué cambían las cosas?

Tendrá muy probablemente las mismas dificultades y la ansiada reforma migratoria podría tomar aún más tiempo
Se va Boehner y viene McCarthy: ¿en qué cambían las cosas?
Si Kevin McCarthy llegara a suceder a John Boehner, el mismo tendra muy probablemente las mismas dificultades. /Getty

Finalmente, el país escuchó de la boca del mismo John Boehner el secreto a voces que varios conocían en los pasillos del Capitolio en Washington, D.C.: Boehner presentó no solo su renuncia como presidente de la Cámara de Representantes, sino que también anunció su retiro. Siempre es mejor irse con la frente alta por la puerta del frente que a empujones.

Pero la salida de Boehner abre al menos dos interrogantes: ¿quién lo sucederá y qué hará (o podrá hacer?) su sucesor?

Por ahora, todo parece indicar que Kevin McCarthy, quien ahora se desempeña como líder de la mayoría Republicana, es el mejor perfilado para suceder a Boehner. Si así sucede la primer pregunta habría sido contestada.

La segunda incógnita, quizás la más importante desde el punto de vista de relevancia legislativa, es ¿qué hará o que podrá hacer el próximo presidente de la cámara baja. La respuesta no es tan fácil.

Para llegar a ser el “speaker” o presidente de la Cámara de Representantes tendrá que recolectar 218 voluntades de sus miembros.

Para obtener esas voluntades tendrá que negociar con varios de ellos, algunos muchísimo mas conservadores que él mismo y que Boehner. Esas negociaciones requerirán compromisos y en esos compromisos estarán los detalles quizás mas fatídicos.

¿Aceptará McCarthy demandas de miembros que están dispuestos a todo? ¿Incluso al cese de operaciones del gobierno Federal con tal de eliminar cualquier vestigio de financiamiento federal a la organización Planned Parenthood y así arriesgar la alienación de una gran parte del electorado republicano moderado y de votantes independientes que no apoyan estas tácticas extremas?

Una encuesta publicada por la Universidad Quinnipiac muestra que el 69% de los votantes se oponen a un cese de operaciones del Gobierno federal como táctica para forzar la eliminación de fondos para Planned Parenthood.

Las demandas de un grupo pequeño, pero altamente vocal, no solo han enturbiado la posibilidad de una estrategia razonable que marque claramente lo que los republicanos realmente quieren para el país. También han puesto de relieve que varios de ellos tienen un gran resentimiento por cualquier cosa que hayan hecho los demócratas que sea mínimamente aceptable para republicanos moderados. La idea, parecería ser buscar pelea por la pelea misma, para desgastar a los demócratas y al mismo Obama y después poder extraer demandas.

Dentro de la misma bancada republicana, varios moderados miran con asombro y algunos con cierto resquemor el accionar de sus colegas mas rancios.

Si han podido llegar a tanto contra alguien como Boehener, razonan, ¿por qué no harían lo mismo para activar la base mas conservadora y extremista en mi propio distrito y presentar un candidato mas conservador que me dé pelea en las próximas elecciones? El instinto de supervivencia puede mas que las convicciones.

Si algo queda claro, es que si McCarthy llegara a suceder a Boehner, él mismo tendrá muy probablemente las mismas dificultades que Boehner y al final cualquier iniciativa legislativa relevante será nada más que una ilusión.

La reforma migratoria, tan ansiada por nuestra comunidad, podría tomar un tiempo más largo. Como dijo Lampedusa en su libro El Gatopardo: “cambiar todo para que nada cambie”.