Hija de Mariana Levy está pidiendo su herencia

Talina Fernández confirmó que no tiene comunicación con su nieta, quien pidió cuentas de los bienes que dejó su fallecida mamá
Hija de Mariana Levy está pidiendo su herencia
María Levy ya es una adulta y está decidida a cobrar lo que su madre le dejó.
Foto: Instagram

Aunque María Levy, hija de Mariana Levy, fue criada por su abuela Talina Fernández tras la sorpresiva muerte de su mamá, la relación de ambas no es la mejor.

Pero Fernández aclaró que María no demandó a su tío Coco Levy, como se publicó hoy en México, sino que la joven de 18 años quiere saber lo que pasó con la herencia que dejó la actriz y conductora a ella y a sus hermanos hace 10 años.

“No le he hablado, estamos un poco distanciadas… pero no hay tal demanda”, dijo al programa “Ventaneando”.

Sin embargo, la revista TVNotas aseguró que el reclamo de María proviene después de que una de las casas de Mariana fueran vendidas hace unos meses.

“Ella tiene dinero propio mi amor. De la herencia todavía no tiene nada porque todavía no se da la adjudicación del juez. María recibió un fideicomiso para cuando cumpliera 18 años y de eso vive, se le entregó completo y ella lo invirtió en sus hermanos para cuando cumplan 18 años”, dijo a la mencionada revista.

“María no le metió una demanda [a Coco], pidió que le den las cuentas del dinero”, agregó.

“La Dama del Buen Decir” aseguró que “María fue criada como mi propia hija, no escatimé un centavo, es más dejé a todos los demás para tener consentida a María”.

Pero al parecer la relación entre las dos pertenecientes a dos generaciones tan diferentes afectó su relación y la misma Talina aseguró que posiblemente ella la “hartó” por cuidarla tanto y enviarle mensajes cuando no llegaba a casa a la hora acordada.

“Mi problema con María es el problema de una mujer vieja y una madre preocupona”, dijo al respecto.

Y aunque ella no le llevó la contraría cuando la jovencita “pata de perro”, o vaga, decidió irse a vivir con su novio, admitió que la extraña.

“Yo me desviví por esa criatura, le di amor, la llevé a viajar por el mundo, de compras por Estados Unidos. Yo no tengo ningún resentimiento, ni ninguna culpa y tengo cada vez menos el dolor de no tenerla cerca y de olerla y besuquearla, eso sí me duele”, dijo.