Editorial: La repetida historia de las matanzas

Es el resultado de la falta de control sobre las armas de fuego y el fácil acceso a ellas
Editorial: La repetida historia de las matanzas
Personal de primeros auxilios transporta a uno de los heridos en el tiroteo en un colegio de Oregon.

Otra vez un individuo armado hasta los dientes hace una masacre en un centro educativo. El presidente Obama hace un llamado en favor de leyes que impongan un mínimo de control en la adquisición de armas de fuego. Los defensores de las armas vuelven a denunciar la politización de una tragedia, asegurando ahora que el problema no son las armas sino es de salud mental. Por varios días se siente el dolor por la pérdida de nueve vidas…hasta que se repite el ciclo con otra matanza.

El Presidente está en lo correcto al afirmar que las oraciones por las víctimas son insuficientes. La violencia cometida con armas de fuego llega un nivel de epidemia. El sitio Mass Shooting Tracker que lleva la cuenta día por día de los incidentes con armas de fuego, calculó que hubieron 294 hechos que hirieron o mataron a por lo menos cuatro personas en los 275 días que va del año. Las cifras también indican que en 2015 han muerto más personas por armas de fuego en Estados Unidos que los más de 8,000 soldados estadounidenses caídos hasta hoy en las guerras de Irak y Afganistán.

Es trágico que la magnitud del problema que significa el acceso demasiado fácil a las armas de fuego se pierda en discusiones abstractas legales, como qué dice la Constitución o en situaciones hipotéticas que rara vez ocurren, como el que una persona armada legalmente le impida a un pistolero hacer una matanza.

Es cierto que hay un serio problema nacional de salud mental, pero esto sirve para desligar la responsabilidad que facilita el acceso a las armas. Un revólver o un fusil en manos de un desequilibrado tiene una capacidad de matar mucho mayor que no lo tendría con otro instrumento.

Es incorrecto también dividir entre buenos y malos a los propietarios de armas. La diferencia entre uno y otro en muchas ocasiones es una crisis personal mal manejada, como un divorcio o pérdida de empleo, que convierte a un ciudadano honesto en asesino en masa. La excesiva cantidad de armas en circulación también le da un fácil a los delincuentes que las roban de los dueños descuidados.

Es necesario un mayor control de armas y ojalá lo ocurrido en Oregon cause un cambio, sino habrá que esperar con impotencia la próxima masacre.