El amor por sus hijos impulsa a reclusas de LA a rehacer sus vidas

Son incentivadas a tener buena conducta para reunirse físicamente con sus hijos y no a través de las salas de visita con vidrios separadores
El amor por sus hijos impulsa a reclusas de LA a rehacer sus vidas
Reclusas en Los Ángeles viven llenas de esperanza al poder compartir con sus hijos en el centro de detención. /Aurelia Ventura

Cuando Erika Rodríguez supo que iba a encontrarse con su hija Camila, de 6 años, ya no a través de un cristal sino en  contacto físico y directo con ella, no pudo dormir la noche anterior.

“Me la pasé vuelta y vuelta en la cama. Cuando nos vimos, nos abrazamos, lloramos. Mi hija me decía a cada rato, no puedo creer que estoy contigo, esto es un sueño”, dice emocionada esta inmigrante mexicana que lleva 16 meses presa en el Centro de  Detención Regional Century de Lynwood (CRDF).

El programa Enlazar a los Niños con los Adultos (Adult Bonding with Children) lanzado por la Unidad de Encarcelamiento Basado en la Educación (EBI) del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles ha dado esta oportunidad a algunas reclusas.

En casos como el de Erika, que son madres y han demostrado un carácter ejemplar, el beneficio incluye recibir visitas físicas y no solo a través de las salas de visita con gruesos y fríos vidrios.

“Es un privilegio muy grande ver a mi hija cada sábado y jugar con ella. Me da fuerza para seguir adelante, es como mi gasolina. Cuando me visita, siento que no estoy en la cárcel”, relata Erika de 39 años y quien fue condenada a ocho años de prisión por posesión de drogas pero debido a su buena conducta y trabajo duro ha logrado la reducción a la mitad.

“Trabajo como estilista en el centro y también como ayudante por las tardes. Eso me ha dado créditos para poder reducir la sentencia”, comenta.

092615_7_ABC Program
Erica Rodríguez juega con su hijo durante una visita sabatina. /Aurelia Ventura

 

El Centro de Detención Regional Century alberga a alrededor de 2,000 mujeres que han cometido diversos tipos de delitos.

“Aunque todas pueden recibir la visita de sus hijos, sólo aquellas que toman un curso de ocho semanas de cómo ser padres, manejo de la ira, rehabilitación en el consumo de drogas, no tienen crímenes violentos, que incluso estudian la secundaria y se han graduado en custodia, son las que tienen acceso a este programa”, explica el sargento Alex Gamboa.

El encuentro de madres e hijos se realiza los sábados de 8:00 a 11:00 de la mañana. La habitación donde se reúne esta llena de juguetes de todo tipo, libros y cuentos infantiles.

“Pueden visitar a sus madres, niños de meses hasta de doce años. Los adultos que los cuidan, los traen y los recogen”, dice el sargento.

Acercan a las familias

“El propósito de facilitar estos encuentros es mantener el lazo familiar. Hay mujeres que nunca estuvieron con sus hijos antes de caer en una cárcel, porque andaban en las drogas, o la prostitución. Algunas no saben lo que es ser mamá. Al llegar aquí y demostrar que tienen un interés en cambiar, se les da la oportunidad, y vemos como madres e hijos platican, se perdonan y crece mucho la comunicación entre ellos”, indica.

“Construyen una relación que les hubiera tomado mucho tiempo al salir”, añade.

092615_14_ABC Program
Angelia Lopez junto a su pequeña Evany de 9 meses, durante una visita a la cárcel de mujeres en Lynwood. /Aurelia Ventura

 

Angellia López de 21 años quien lleva seis meses detenida en Lynwood por participar en el robo de un auto, dice que ver a su hija Evany de nueve meses cada sábado, es todo lo que necesita para sentirse feliz.

Cargarla en brazos, besarla y jugar con ella, me motiva a hacer el bien, ya no quiero meterme en problemas”, dice esta joven interna.

Tanto se sintió animada que obtuvo su diploma durante su estancia en el Centro de Detención de Lynwood.

“Voy a salir en dos semanas y quiero ir al Colegio del Este de Los Ángeles. Voy a estudiar algo relacionado con medicina”, revela con entusiasmo en tanto sostiene a su bebé que lucha entre sus brazos por bajarse a gatear.

Mientras juega con sus hijos Enmanuel de 2 años y Anthony de 3, Jessica Valdés de 25 años quien fue a la cárcel por el robo a un comercio, dice que es una bendición estar con sus hijos todos los sábados.

092615_4_ABC Program

“Jugamos, miramos la televisión, trato de no mostrarles que estoy triste cuando se van”, cuenta.

A punto de volver a ser madre, con ocho meses de embarazo,  observa que valora mucho la oportunidad de convivir con sus hijos mientras está encarcelada.

“Tengo seis meses que dejé el cristal. Lo usaba desde los 13 años. Y ya me cansé de esa vida. Aquí he valorado y aprendido a ser una persona de bien para mis hijos”, comenta feliz. Más aún porque en dos meses sale libre.

La visita sabatina de los hijos menores a sus madres termina con un almuerzo.

El agente de reserva, José Alberto Uriarte, quien  es maestro de secundaria en la materia de historia, asiste como voluntario durante las visitas de las madres reclusas con sus hijos.

La mayoría de los que las cuidan a las mujeres presidiarias son voluntarios.

“Yo escogí este programa porque soy padre de tres, y me gusta ver cuando los niños llegan, y se ponen felices al ver a sus mamás. Es muy bonito mirarlos pintar, dibujar, y reírse juntos”, confía.

.es-carousel ul{ display:block; }

{{if itemsCount > 1}}

{{/if}}

El mejor momento del día de Angelia Lopez.