Campesinos del Valle de San Joaquín ahogados y olvidados

Cada temporada de cosechas mueren ahogados los campesinos cuando van rumbo a su trabajo o al salir y manejar por caminos y brechas poco transitadas
Campesinos del Valle de San Joaquín ahogados y olvidados
Trabajadores agrícolas del Valle de San Joaquín colocan una cruz en el lugar donde falleció Ernesto Hernández Martínez, un jornalero que cayó al río al salir de su trabajo en mayo de 2015.

Ernesto Hernández Martínez un jornalero agrícola indocumentado de 32 años murió ahogado el 15 de mayo pasado al salir de la pizca de un campo de arándanos (blueberry) cuando su vehículo que conducía por un camino de tierra cayó al delta del río en el condado San Joaquín.

“Nos decía que era su último año de trabajo, que había logrado su sueño por el que emigró de muy joven. Quería construir y tener su casa.  Y planeaba ya regresar a su pueblo al terminar la temporada de trabajo, pero nosotros no queríamos que se fuera de esa manera”,  me platicaban sus compañeros de trabajo quienes días después colocaron a la orilla del río una cruz de metal que ellos mismos construyeron.

La muerte del campesino dejó preguntas sin respuesta a sus compañeros. ¿Por qué los rescatistas encontraron el cadáver hasta los tres días después cuando el cuerpo se encontraba a escasos 20 metros del lugar donde su vehículo cayó al agua?

Con apoyo del Consulado de México  en Sacramento y donativos recaudados por los trabajadores, el cuerpo de Ernesto, en mal estado de descomposición, fue repatriado a su lugar de origen en Oaxaca.

Gladis Lopez, migrante de Chiapas buscó ayuda con el consulado mexicano pidiendo se investigaran las causas de la muerte. “Me respondieron que ya dejara que descansara en paz, que ya había pasado todo y que las autoridades se encargarían de investigar” comentó decepcionada.

La tragedia de este trabajador migrante no es la única. Cada temporada de cosechas mueren ahogados campesinos cuando van rumbo a su trabajo o al salir y manejar por caminos y brechas poco transitadas cercanas a huertas y campos de cultivos en esta región del Delta y del Canal Delta-Mendota en el Valle San Joaquín. O son escasos o no existen rótulos en español que adviertan del peligro, sólo las cruces a la orilla del agua como testigos mudos de los ahogamientos.

Preguntando a la División del Forense del Departamento de Alguaciles del condado San Joaquín, no encontré datos o estadísticas de cuántos campesinos mueren ahogados.

Rodolfo Serrano es un supervisor para un contratista agrícola de la región que recuerda en detalle varias tragedias de campesinos empleados de su patrón que han fallecido ahogados.

Entre 1997 al 2010 al menos 19 trabajadores han caído a las aguas en sus vehículos en el canal Delta-Mendota por el condado Stanislaus y a ninguno se les compensó como trabajadores bajo la ley de California” me dijo.

Al comentar estas tragedias humanas con un conocido y respetable veterano abogado José Villarreal, con experiencia de trabajo para agencias públicas y de ayuda legal para campesinos, me decía que son los grandes agricultores quienes controlan los distritos de agua y el acceso a estos canales de riego y son ellos mismos los dueños de las tierras.

“Allí, en los distritos de agua, no tenemos voz los trabajadores migrantes y debemos tenerla tanto como en la política para buscar soluciones a este problema. Aún tenemos mucho que hacer”, terminó por decirme el ex alcalde de Selma, una región rica en agricultura.

Continuar concientizando y alertando a los trabajadores migrantes es otra gran necesidad nuestra, además de llamar la atención a las autoridades y agricultores que las víctimas son humanos, tienen familias y son trabajadores que ayudan a crear riqueza. Casos como el de Ernesto no deben repetirse.