Muerte asistida: una decisión íntima y personal

La aprobación de la Ley de Opción de Fin de Vida en California reaviva el debate
Muerte asistida: una decisión íntima y personal
'La opción de terminar el sufrimiento de una persona que se encuentra en las últimas etapas de una enfermedad terminal debería ser un derecho humano básico y no debería depender de su código postal'. Diane Savino, Senadora de New York

El lunes pasado, el gobernador de California Jerry Brown aprobó la Ley de Opción de Fin de Vida ABX2 15, convirtiendo a California en el quinto estado del país en pasar una legislación similar. La ley permitirá que pacientes con enfermedades terminales puedan obtener medicación letal para terminar sus vidas cuándo y dónde lo decidan.

La nueva legislación requiere que, antes de prescribir la medicación, dos doctores determinen que el paciente tiene seis o menos meses de vida. Otros requisitos incluyen que el o la paciente esté mentalmente competente para tomar dicha decisión, y que tenga una reunión privada con el médico, para confirmar que se trata de una elección independiente. Los pacientes también deberán confirmar por escrito su intención. En principio, la Ley de Opción de Fin de Vida tendrá una validez de 10 años, pero podría extenderse.

El tema de la opción de fin de vida cobró importancia nacional el año pasado de la mano de Brittany Maynard, la joven de 29 años de edad diagnosticada con cáncer cerebral, que decidió mudarse con su familia de California a Oregon, donde ya existía una legislación similar a la recientemente aprobada.

“Mi sueño es que todas las personas con enfermedades terminales tengan acceso a la opción de morir en sus propios términos con dignidad”, escribió Brittany en su página web http://thebrittanyfund.org.

“La campaña tomó la fuerza de un tsunami cuando Brittany Maynard llegó a la organización”, indicó Patricia González-Portillo, directora de comunicación de la campaña de Compassion and Choices (www.compassionandchoices.org), la organización sin fines de lucro que lucha por la causa desde hace más de 30 años.

Con toque de mujer

Toni Broaddus, Directora de la campaña en California de la organización,  destacó la diversidad de su equipo y mencionó que el liderazgo estuvo compuesto por todas mujeres.

“Generalmente, las mujeres tienen más permiso para actuar de manera emocional y comparten sus historias con mayor facilidad”, notó Broaddus. “Desde un principio supimos que el equipo de California debía reflejar la diversidad que existe en el estado. Fue esta misma diversidad lo que nos permitió comunicarnos y acercarnos a la comunidad de manera auténtica”, señaló.

Broaddus también notó la diferencia con otras campañas políticas que suelen ser más cerebrales. “Si bien también trabajamos de manera cerebral y lógica, pudimos incluir las emociones que van aparejadas a un tema tan delicado como este”.

“Una de las cosas más maravillosas de esta campaña fue la dicha y alegría que aportó la gente a un trabajo tan difícil. A cada paso, nos recordábamos de que cada día, cada momento de la vida es precioso, y que es fundamental poder encontrar siempre lo mejor que tiene para darnos, más allá de que te quede un día o muchos años por delante”, agregó.

Opciones por estado

Cuando la historia de Brittany salió a la luz en 2014, 13 estados y Washington, D.C. introdujeron propuestas de ley similares a la recientemente aprobada.
En febrero de este año, los legisladores en Nueva York introdujeron la propuesta de ley “Muerte con dignidad”, basada en la legislación de Oregon, que de ser aprobada convertiría al estado en el sexto del país en ofrecer la opción de fin de vida.

“La opción de terminar el sufrimiento de una persona que se encuentra en las últimas etapas de una enfermedad terminal debería ser un derecho humano básico y no debería depender de su código postal”, indicó entonces la Senadora de Nueva York, Diane Savino, patrocinadora de la medida junto al Senador Brad Hoylman, en un comunicado de prensa. En la actualidad, un doctor de Nueva York que ayuda a un paciente a morir puede ser acusado de homicidio involuntario.

A principios de año, la corte suprema de Connecticut, forzó a una adolescente de 17 años, conocida como Cassandra C., a recibir tratamiento de quimioterapia. La joven, diagnosticada con Linfoma de Hodgkin, había expresado su deseo de explorar otros tratamientos naturales alternativos, pero la corte decidió que Cassandra no era suficientemente madura para decidir por su cuenta.

En la actualidad, Montana, Oregon, Vermont y Washington cuentan con legislaciones similares. En New Mexico, la legislación está siendo considerada por la Corte Suprema.

Dos días después de ser aprobada la ley en California, el grupo Seniors Against Suicide, que junto a otros grupos se opone a la opción de fin de vida, presentó documentos para incluir en las próximas elecciones un referéndum que revoque la nueva legislación.

En sus propias palabras

Un día antes de que el gobernador de California Jerry Brown aprobara la Ley de Opción de Fin de Vida, y en conmemoración al primer aniversario de la colaboración con la familia Maynard, la organización Compassion & Choices publicó un video con material inédito, en el que la joven comparte sus sentimientos sobre el tema.

“Decidí compartir mi historia… porque sentí que el tema de muerte con dignidad es malinterpretado por muchas personas en nuestra comunidad y nuestra cultura”, indica la joven en el video.

“Yo elegí esto por mí misma”, agrega. “Nunca me sentaría aquí y le diría a cualquier otra persona qué es lo que deben elegir para ellos. Pero mi pregunta es la siguiente: quién piensa que puede sentarse en ese lugar y decirme que no merezco esta opción?”.

“La opción de fin de vida que tomó mi hija, y su manera de morir fueron su regalo al mundo y fueron hechas con amor”, agrega Debbie Ziegler, madre de la joven.

Razones personales

Según información del Departamento de Salud Pública de Oregon (https://public.health.oregon.gov), las razones principales que llevan a un paciente con enfermedad terminal a considerar el fin de su vida son:

  • Pérdida de autonomía: 91.5%
  • Disminución de la habilidad para poder participar en actividades disfrutables (88.7%)
  • Pérdida de la dignidad: 79.3%
  • Pérdida del control del cuerpo : 50.1%
  • Convertirse en una carga para otros : 40%