A cambiar armas de fuego por juguetes sexuales

En redes sociales se ha iniciado una campaña para frenar los tiroteos en campus universitarios
A cambiar armas de fuego por juguetes sexuales
En Facebook y en Twitter, se promueve la campaña para evitar tiroteos masivos en universidades.
Foto: Captura / Facebook

“¡Penes sí, pistolas no!” o, en inglés, “Cocks not Glocks”.

Es lo que clama un grupo de estudiantes de la Universidad de Texas (UT), en la ciudad de Austin, EE.UU., que ha decidido combatir la presencia de armas de fuego en sus campus con juguetes sexuales.

Podría ser una campaña reminiscente de los pacifistas de los años 60 que exhortaban: “Haz el amor, no la guerra“.

Definitivamente es un llamado a la expresión sexual contra la violencia, motivado por la respuesta del estado de Texas a las repetidas balaceras en campus universitarios que han cobrado numerosas víctimas en todo Estados Unidos.

//platform.twitter.com/widgets.jsEn agosto de 2016 entrará en vigor una ley promulgada por el gobernador del estado, Greg Abbott, que permitirá que se puedan portar armas de fuego en las instalaciones universitarias.

El argumento sería que los estudiantes podrán defenderse de, y probablemente ultimar, a cualquier “descarrilado” que se le ocurra intentar perpetrar una matanza generalizada, como la ocurrida en Oregón, el 2 de octubre, que dejó casi una decena de muertos.

Multas por alusiones “obscenas”

Pero, atención, que aunque se puedan llevar armas a la vista de todos en los campus, ¡ay del que quiera enarbolar un consolador, vibrador u otro tipo de juguete sexual! En algunas instituciones del estado, como UT, hay reglamentos que prohíben llevar en público algo que pueda ser considerado “obsceno”.

Alarmada por las contradictorias actitudes de las autoridades universitarias frente a la violencia y el sexo, la estudiante Jessica Jin organizó en Facebook el evento“Campus (DILDO) Carry” (dildo es el término coloquial en inglés para referirse a un vibrador).

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“El estado de Texas ha decidido que no es ofensivo permitir llevar armas letales ocultas al salón de clases, sin embargo, sí tiene reglas estrictas respecto a la libre expresión sexual para proteger tu inocencia”, escribió la joven en Facebook.

Podrías recibir una multa por llevar un consolador a clase antes de tener algún problema por llevar una pistola a clase. Dios nos libre del pene”.

Las normas a las que se refiere Jin están en un reglamento de la Universidad de Texas, que prohíbe salir en público con algo que pueda ser considerado “obsceno”.

La joven está invitando a personas de dentro y fuera de la universidad a que expresen su oposición a que se permita llevar armas en el campus mostrando en público juguetes sexuales.

Abuso y amenazas

Según la prensa local, el evento se creó el mismo día en que se registró una balacera en la Universidad del Sur de Texas que dejó un estudiante muerto y otro herido.

Desde entonces, otros incidentes en Oregón y Arizona han añadido más víctimas a la lista de muertos por armas de fuego en los campus universitarios de EE.UU.

La decisión del gobernador Greg Abbott de permitir que, aquellos que obtengan una licencia, puedan llevar armas consigo a la universidad ha desatado una gran polémica.

La semana pasada el profesor de economía de la UT Daniel Hamermesh anunció que abandonaba la institución académica ante el temor de que la presencia de armas ponga en peligro su seguridad y la de los estudiantes.

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Mientras, más de 800 profesores de la UT firmaron una carta mostrando su rechazo a que se permita el porte de armas en la universidad.

Para que su protesta tenga éxito, Jessica Jin explicó que buscará el patrocinio de algún proveedor de juguetes sexuales, dado su alto costo.

La campaña de Jin también llegó a Twitter con el hashtag #CocksNotGlocks, en referencia a cambiar el tipo de arma semiautomática Glock por un pene.

A pesar de que el evento se volvió viral, en días recientes, también ha sido objeto de airados comentarios y amenazas en Facebook y Twitter.

Jin dijo que noborrará esos comentarios para que el público se percate de la“misoginia, miedo, abuso y odio que un inofensivo vibrador puede despertar”.

La activista también asegura que Facebook ha limitado el número de invitaciones que puede enviar a 500.