Los deportados son una bomba de tiempo en Tijuana

En la frontera se repiten las condiciones que provocaron la creación de maras en Centroamérica con la llegada de inmigrantes con antecedentes
Los deportados son una bomba de tiempo en Tijuana
Un desagüe en Tijuana es hogar de decenas de inmigrantes indocumentados que fueron deportados de EEUU. /Aurelia Ventura
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

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TIJUANA, México.- A principios de la década de los 90 el gobierno de Estados Unidos empezó a deportar hacia Centroamérica a miembros de la pandilla de la Calle 18 y de la Mara Salvatrucha.

Esas deportaciones masivas provocaron que las pandillas que se formaron en Los Ángeles se reagruparan en El Salvador y Honduras, las cuales en la actualidad representan la principal amenaza a la seguridad públicas de esos países.

En Tijuana parece estar ocurriendo algo similar ante la llegada de miles de deportados con antecedentes criminales, quienes no conocen la ciudad, están sin empleo y no cuentan con recursos para mantenerse.

Datos oficiales indican que en los últimos 3 años por Tijuana han sido deportados cerca de 200,000 personas, la mitad de ellas con antecedentes criminales, según el gobierno de Estados Unidos.

Inmigrantes indocumentados que viven en la zona conocida como " El Pozo " sobre el Río Tijuana reciben ayuda de la Unión de Guatemaltecos Emigrantes (UGE) / Aurelia Ventura
Inmigrantes indocumentados que viven en la zona conocida como ” El Pozo ” sobre el Río Tijuana reciben ayuda de la Unión de Guatemaltecos Emigrantes (UGE) / Aurelia Ventura

“Se me hace un supuesto muy fuerte”, dice el doctor Luis Enrique Calva Sánchez, investigador de estudios de población de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef).

“Eso sí, van a tener un contexto más complicado y pueden caer en delito para subsistir”, reconoce. “Porque hay que considerar que en México ya hay grupos criminales y los podrían estar aprovechando, los migrantes son vulnerables y pueden ser invitados a participar en esas organizaciones criminales”.

El delegado del Instituto Nacional de Migración (INM), Rodulfo Figueroa, aseguró que la mayor parte de los que son deportados a Tijuana no tienen antecedentes penales y que quienes llegan bajo esa categoría, se refieren a delitos menores.

“El gobierno de la República, el estatal y municipal, son más rubustos que una pandilla de malandrines”, dijo respecto a la posibilidad de que pueda ocurrir el caso centroamericano.

Juan Luis Perez, de Hawaian Garden, se inyecta su dosis de heroina en Tijuana, Mexico / Aurelia Ventura
Juan Luis Perez, de Hawaian Garden, se inyecta su dosis de heroina en Tijuana, Mexico / Aurelia Ventura

De la prisión a Tijuana

Durante una visita a los refugios para deportados La Casa del Migrante y el Instituto Madre Asunta, varios de quienes ahí reciben hospedaje y alimentos reconocieron haber cumplido sentencias por delitos graves.

Hace dos meses Rodolfo González fue deportado luego de que cumplió una condena por asaltar un banco en Los Ángeles.

“Como sé hablar inglés conseguí trabajo en un ‘call center’, pero la Policía anda jodiendo a cada rato con nosotros, nos dicen que no somos de aquí, nomás andan cagando el palo, todas las veces que me han agarrado me han quitado mi dinero”, comenta mientras hace fila para comer en el Instituto Madre Asunta.

Rodolfo, de 48 años de edad, tenía apenas 7 meses de nacido cuando sus papás se lo llevaron a vivir en el Este de Los Ángeles, donde se involucró en las pandillas. Tenía su “Green Card” de residente permanente, pero la perdió por estar en prisión.

Ahora la única identificación que tiene es la del centro penitenciario y dice que está pensando en irse con sus abuelos que viven en Jalisco, porque en esta ciudad “la placa nos tumba la feria a cada rato”.

Heinner Ortega es otro deportado con antecedentes penales que consiguió trabajo en la empresa de telemercadeo Telvista porque sabe inglés.

Estuvo 16 meses en prisión por robo de carro, pero “La Migra” llegó hasta su casa de Riverside para deportarlo.

Es originario del Distrito Federal, pero dice que allá no tiene familiares, ya que desde los 6 años sus papás se lo llevaron a Estados Unidos.

“Por mientras voy a buscar trabajo”, dice sobre sus planes, “juntar una feria para el próximo año regresar a L.A.”.

* Tercera entrega de una serie especial