Obama: “El sistema de justicia criminal debe tratar a la gente de forma justa”

Comité del Senado aprueba proyecto de ley para reformar sentencias por delitos de droga menores
Obama: “El sistema de justicia criminal debe tratar a la gente de forma justa”
La policía arresta a un manifestante durante una protesta por la muerte de Michael Brown en St. Louis.

Washington.- Al defender el movimiento afroamericano “Black Lives Matter” contra la brutalidad policial, el presidente Barack Obama afirmó este jueves que EEUU atraviesa un “momento singular” para poner en marcha una reforma del sistema de justicia criminal.

“El sistema de justicia criminal debe tratar a la gente de forma justa, sin importar su raza, riqueza o estatus social”, afirmó Obama. “Tiene que haber consistencia en la aplicación de la ley”.

Obama señaló que el movimiento “Black Lives Matter” no significa que otras vidas no importen, sino que todos merecen comunidades seguras y un cuerpo policial eficaz,  solo que la comunidad afroamericana ha tenido su propia “historia” de discriminación y abusos policiales, y “no se lo está inventando”.

El movimiento social surgió en respuesta a la racha de incidentes de abuso policial contra las minorías, que además suelen recibir sentencias carcelarias desproporcionadamente altas.

Obama participó en un foro de una hora en el complejo de la Casa Blanca, moderado por el “Marshall Project” y que contó con el jefe de policía de Los Angeles (California), Charlie Beck, y el fiscal de Colorado, John Walsh.

Cambiar la “dosis”

Beck consideró que si el sistema de justicia criminal responde a una “enfermedad” y la sentencia carcelaria es una “dosis”, EEUU tiene una situación de criminalidad que “require una dosis distinta”.

“No todos los crímenes tiene el mismo peso, y algunos involucran drogadicción y enfermedades mentales, y tienen otras vías que pueden ser más eficaces que el encarcelamiento”, argumentó Beck.

Algunas cárceles se convierten en “escuelas para la criminalidad” y “no tiene sentido” enviar allí a jóvenes que solo han cometido delitos menores, agregó Beck en el foro.

El panel forma parte de una gira nacional que hará Obama en las próximas dos semanas para promover la reforma judicial. Como parte de ese esfuerzo, alrededor de 6,000 presos federales saldrán en libertad a la vez a partir de la próxima semana, considerado un hito en la historia del país.

Batalla en el Congreso

Horas antes del foro, el Comité Judicial del Senado aprobó, en una votación de 15-5, el proyecto de ley “Sentencing Reform and Corrections Act”,  para reformar el régimen de sentencias mínimas obligatorias por delitos de drogas menores, y el sistema de cárceles en general.

La medida, criticada por la Asociación Nacional de Subfiscales y otros grupos policiales, no tiene fecha para el voto definitivo en el pleno del Senado, pero forma parte del diálogo nacional para reducir la población carcelaria sin perjudicar la seguridad pública. Una reforma similar en la Cámara de Representantes busca eliminar las sanciones criminales por la posesión de drogas.

Aparte de consideraciones presupuestarias –cuesta al menos $80.000 millones al año el encarcelamiento masivo-, el consenso en Washington es que el problema de la criminalidad no se resuelve echando a todos al calabozo, sino al centrar los esfuerzos en los criminales más peligrosos.

“Queremos mantener a la baja los crímenes violentos… dos millones de personas (en las cárceles) es demasiado y son muchos recursos que podrían ser destinados a otras áreas”, dijo Obama.

Si bien en 1980, EEUU tenía tras las rejas a medio millón de personas, en la actualidad tiene a 2,2 millones –muchos de ellos por delitos no violentos- convirtiéndolo en uno de los mayores “carceleros” del mundo.

EEUU tiene una tasa de encarcelamiento de 710 por cada 100,000 habitantes –mayor que la de México, de 210 por cada 100,000- y la más alta de todos los 115 países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

De ser aprobadas, las reformas que estudia el Congreso no afectarán a presos en cárceles estatales, que conforman el 87% de toda la población carcelaria en el país.

Policías como aliados

El movimiento reformista sumó aliados entre más de 130 jefes de policía y fiscales de todos los 50 estados del país, quienes lanzaron el miércoles una nueva organización contra el encarcelamiento masivo.

El grupo, un proyecto del Centro Brennan para la Justicia, especializado en temas de justicia, cuenta con la participación de los jefes de policía de ciudades como Nueva York, Los Angeles, Filadelfia, Chicago, Houston, Seattle, y la capital estadounidense.

El grupo, llamado “Líderes policiales para reducir el crimen y el encarcelamiento” (“Law Enforcement Leaders to Reduce Crime and Incarceration”), tiene cuatro prioridades: alternativas a la cárcel, como mejores tratamientos de salud mental y contra la drogadicción; la reforma de las sentencias mínimas obligatorias; castigos proporcionales al crimen, y el fortalecimiento de las relaciones entre la policía y las comunidades.

Se calcula que más del 50% de los presos tienen algún tipo de enfermedad mental, y el 65% tiene problemas de abuso o adicción a las drogas.

Varios gobiernos estatales, incluyendo California, Nueva York, Kentucky y Georgia, han adoptado leyes para reducir ciertos delitos de drogas a delitos menores o para reformar el régimen de sentencias carcelarias.