Vinculan la dieta mediterránea a un menor riesgo de cáncer de mama

Estudio demuestra que el consumo habitual de aceite de oliva extra virgen puede prevenir este mal
Vinculan la dieta mediterránea a un menor riesgo de cáncer de mama
Estudio asegura que la dieta mediterránea puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer mamario.
Foto: /Shutterstock

Ya se había dicho que la dieta mediterránea rica en pescado, vegetales, frutos secos, granos  y aceite de oliva prevenía las enfermedades cardiovasculares, pero hoy se tienen una excelente noticias para las féminas: ésta también puede ayuda a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

A esta premisa, dada a conocer hace poco en la revista médica JAMA, llegó el equipo multidisciplinario de profesionales de la salud Predimed (basado en España), que desde algunos años  efectúa un amplio estudio clínico sobre los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea en la reducción de las enfermedades cardíacas y que, en el proceso de su investigativo, encontró que las mujeres participantes en el muestreo que siguen una esta dieta mediterranea, particularmente con aceite de oliva extra virgen, redujeron en un 62% el riesgo de desarrollar cáncer mamario en comparación con las que tan solo llevan una dieta baja en calorías y grasas.

Estadísticamente, el cáncer de mama es menos común entre las mujeres mediterráneas que las que viven en EEUU o el resto de Europa, por ello se viene estudiando esta dieta como un factor de riesgo modificable.

La dieta mediterránea

Estos son algunos de alimentos incluidos en esta dieta que incluyen una gran cantidad de fibra y antioxidantes:

  • Aceite de oliva como principal fuente de grasa.
  • Vino, en pequeñas cantidades en las comidas principales.
  • Pescado (sardinas, atún y salmón).
  • Especias (tomillo, romero, orégano y otras yerbas frescas o secas).
  • Uso habitual de miel de abejas.
  • Carnes magras en pocas cantidades, en especial las pertenecientes a las aves de corral.
  • Manzanas, melones, sandías, higos, uvas y frutas cítricas como naranja y limones.
  • Hortalizas (pimientos, zanahorias, cebollas, lechugas, espinacas, coles de bruselas, berenjenas, calabazas, patatas, tomates, etcétera).
  • Uso de ajo en casi todas las comidas.
  • Frutos secos (nueces, almendras, etcétera) y legumbres.

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