Paul Ryan toma riendas de Cámara de Representantes con promesas de  bipartidismo

Ryan afronta críticas por negativa a impulsar reforma migratoria y otras medidas que beneficien a latinos

Paul Ryan toma riendas de Cámara de Representantes con promesas de  bipartidismo
Foto: EFE

Washington.- El legislador republicano por Wisconsin, Paul Ryan, tomó este jueves las riendas de la Cámara de Representantes con promesas de bipartidismo, y con la ingente labor de tender puentes con extremistas de su partido opuestos a una reforma migratoria integral y otras medidas que  beneficien a los  latinos.

Al conseguir 236 votos, Ryan, de 45 años, se convirtió hoy en el 62 presidente de la Cámara Baja, en reemplazo de John Boehner, y en un discurso prometió empezar con una “pizarra en blanco” para dejar atrás el ambiente tóxico del hiperpartidismo.

La Cámara de Representantes está rota. No estamos resolviendo problemas sino añadiéndolos. No habrá ajustes de cuentas; estamos limpiando la pizarra”, afirmó Ryan, que el miércoles recibió el espaldarazo de su bancada en una votación interna.

Los retos de Ryan

Ryan destacó la obligación de la Cámara Baja de velar por las familias de clase media, en unos momentos en que, según explicó, el dinero no les rinde y se les acumulan los cobros.

Pero, hasta ahora, su bancada -fragmentada entre moderados y ultraconservadores- solo ha promovido recortes a programas sociales para los pobres, y no logra consenso con los demócratas sobre asuntos como un aumento al salario mínimo, y medidas para la creación de empleos.

Ryan logró capear la tormenta política de las recientes negociaciones presupuestarias, ya que un acuerdo bipartidista evita un cierre del gobierno, aumenta el gasto fiscal por unos $80,000 millones hasta 2017, y autoriza elevar el techo de endeudamiento nacional.

La medida fue aprobada el miércoles en la Cámara Baja, 266-167, y el Senado prevé votarla en los próximos días.

Algunos analistas advierten de que, pese a sus credenciales conservadoras, Ryan afrontará una lucha cuesta arriba con los cerca de 40 republicanos de “línea dura” que se resisten a negociar con la minoría.

¿Avanzará la agenda latina?

La semana pasada, Ryan logró cimentar el apoyo de las principales facciones del partido tras prometer a los ultraconservadores que no habría un voto sobre una reforma migratoria integral, como la que exigen los demócratas, ni sobre medidas migratorias que no tengan el apoyo de la mayoría republicana.

Aunque Ryan no mencionó la reforma migratoria en la lista de tareas pendientes, activistas consultados por este diario expresaron confianza en que la agenda latina pueda avanzar en el Congreso.

Eric Rodríguez, vicepresidente de asuntos legislativos del Consejo Nacional de La Raza (NCLR), señaló que Ryan sabe legislar y negociar, y ha sacado a la palestra asuntos como el combate a la pobreza mediante créditos tributarios.

Pero Ryan “hereda la bancada del señor Boehner y potencialmente sus problemas para lidiar con legisladores que deshumanizan a los latinos y se refieren a nuestros niños, ciudadanos estadounidenses, como bebés ancla”, advirtió Rodríguez, quien espera trabajar con Ryan para lograr avances en asuntos como la educación y los empleos para latinos.

Para Rodríguez, lo importante en adelante no es lo que ha hecho Ryan en el pasado sino el tipo de liderazgo que demuestre, su disposición a trabajar con los legisladores latinos en ambos partidos y con los grupos latinos, así como su interés en dar prioridad a asuntos que más afectan a esta comunidad.

Por su parte, Lizet Ocampo, subdirectora para asuntos de inmigración del Fondo de Acción del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP, en inglés), lamentó que Ryan y los precandidatos presidenciales republicanos estén en contra de los asuntos más acuciantes para los hispanos, principalmente la reforma migratoria, el salario mínimo y “Obamacare”.

“Es importante que los latinos no culpen a todo el Congreso por la falta de progreso, porque hay líderes republicanos clave que frenarán cualquier avance en políticas de interés para los hispanos”, afirmó.

También Maribel Hastings, del grupo “America’s Voice”,  lamentó que Ryan haya tenido que renunciar a sus posturas previas a favor de una reforma migratoria por culpa de un pequeño grupo que “sigue dictando la agenda del Partido Republicano” y, de paso, perjudicando aún más la imagen del partido frente a los votantes latinos.

La presidenta del Caucus Hispano del Congreso, la demócrata Linda Sánchez,  instó a Ryan a “haga lo correcto” y permita un voto de la reforma migratoria, porque de ésta dependen “millones de personas” indocumentadas que viven con temor e incertidumbre.

Otros  demócratas, como la legisladora por Florida, Debbie Wasserman Schultz, el líder de la minoría del Senado, Harry Reid, y el senador por Nueva York, Charles Schumer, se comprometieron a trabajar con Ryan si su partido demuestra voluntad política, a la vez que lo instaron a “poner a raya” a los extremistas ideológicos de su partido y forje consenso sobre prioridades nacionales como la creación de empleos, más ayudas en el área de educación, y la protección de los programas de Medicare, y el Seguro Social.

El adiós de Boehner

Ryan, el presidente de la Cámara Baja más joven desde 1869, reemplaza en el cargo a Boehner, legislador republicano por Ohio, quien anunció su renuncia el mes pasado, tras afrontar una revuelta de conservadores.

Boehner también abandonará su escaño oficialmente el próximo sábado y, en un emotivo discurso de despedida, en el que no faltaron sus lágrimas, afirmó que deja el Congreso “sin arrepentimientos”.

“Me voy sin arrepentimientos, sin pesares… me voy como empecé, como un tipo regular, honrado por la oportunidad de hacer un gran trabajo”, dijo Boehner, ganándose una ovación de ambos partidos, con la que puso colofón a 25 años de carrera en el Congreso.

La queja principal de los conservadores es que Boehner presuntamente fue demasiado blando a la hora de cuestionar las políticas del presidente Barack Obama.

Boehner deja tras de sí un legado conservador que, en aras de la austeridad fiscal, incluye grandes recortes presupuestarios y la continuidad de cupones escolares para estudiantes en la capital estadounidense.