Treinta y tres años pasan volando

He cambiado varias veces de opinión sobre un mismo tema, o estuve equivocado en aquel entonces, o el mundo ha cambiado tanto que tenía yo razón y la sigo teniendo aun pensando diferente

Estamos de fiesta, una fiesta muy particular en la que participamos La Opinión y un servidor.

Esta columna ha cumplido 33 años de ser publicada semana a semana en este diario. La que usted está leyendo hoy es la número 1717, que la verdad, son muchas. Entre ellas, hay algunas que me parecen excepcionalmente buenas y otras que leyéndolas ahora, no me gustan nada.

Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde aquel primer artículo que mandé al periódico. Yo había llegado de México y tenía la inquietud de escribir, ya incursionaba como novelista, pero me llamaba la atención escribir sobre diversos temas y el periódico me dio la oportunidad. La columna se le nombró “burbujas” y en sus orígenes no tenía ni tamaño uniforme ni un día determinado en la semana para su publicación.

Es interesante comentar que tenía yo más de 60 años cuando se publicó la primera burbuja. Ciertamente tenía amplia experiencia profesional y muchas vivencias acumuladas, pero como las “burbujas” no pretendían ser notas históricas, me ha inquietado siempre el mantenerme al día de lo que sucede en mi entorno. Afortunadamente estuve activo profesionalmente hasta hace pocos años y continuo con una vida con mucha actividad.

La tecnología ha avanzado tremendamente y nos facilita estar informados, pero con la edad, las facultades van disminuyendo. Afortunadamente, desde hace unos años esta columna la escribo con la ayuda de un muy querido amigo.

Siempre es un reto escoger el tema para escribir, entre la multitud de cosas que suceden, y con toda la información que hay disponible, buscando que sea de interés para los lectores.

En estos 33 años he tenido la oportunidad de aprender mil cosas analizando lo que sucede y lo que otros hacen. En ese proceso también se acaba por analizar la actuación de uno mismo. Además, en esos 33 años he cambiado varias veces de opinión sobre un mismo tema, lo que me permite afirmar una de dos, o que estuve equivocado en aquel entonces, o el mundo ha cambiado tanto que tenía yo razón y la sigo teniendo aun pensando diferente ahora.

Quiero hacer un comentario sobre la “libertad de expresión”, que en pocas partes del mundo existe en realidad, pero aquí es un precepto sagrado en beneficio de quienes en alguna forma tienen algo que expresar.

Durante estos 33 años ha habido ocasiones en que lo escrito en esta columna no coincidía con la línea editorial del periódico, pero nunca, ni una sola vez, fue editado. Así que en esta fiesta de hoy tenemos que celebrar también esa capacidad cívica de La Opinión.

¡Felicidades!