Marco Rubio, callado ante plan de deportación masiva de Trump

Rubio ha evadido preguntas directas sobre el plan de deportaciones masivas de Trump y su plan migratorio aplica la idea de "control primero" y luego legalización sin residencia, mas eliminación de DACA y rechazo a DAPA

Mientras en el debate republicano del martes por la noche el gobernador John Kasich y el exgobernador Jeb Bush rechazaban la idea de una deportación masiva y Bush planteaba la necesidad de un estatus legal para los indocumentados, Trump se quejaba …y Marco Rubio callaba.

Rubio, cuyos padres y otros familiares vinieron a Estados Unidos en 1956 como inmigrantes económicos, pagando 500 dólares para entrar al país -tal y como él mismo lo cuenta en su libro An American Sonno ha objetado al plan y las repetidas aserciones de Donald Trump de que implementará deportaciones masivas de indocumentados, incluso grandes redadas como las realizadas por el gobierno de Ike Eisenhower en los años noventa, la llamada “Operación Espaldas Mojadas”.

Trump habló, Kasich y Bush pidieron la palabra, Ted Cruz objetó a la “amnistía” y Rubio no habló sobre el tema durante el debate.

Pero sí habló el miércoles por la mañana, cuando varios medios lo interrogaron al respecto.

Lo que dijo no es muy diferente de lo que ha venido diciendo desde que lanzó su campaña, aunque en algunos casos ha aclarado dudas que sus mismas declaraciones habían generado anteriormente, como por ejemplo que sí cancelaría el programa DACA para más de 700,000 jóvenes extranjeros, aún si no hubiera una reforma migratoria.

Rubio evadió una pregunta directa de una periodista de CBS News en la mañana del míercoles: “Entonces, puede aclarar si usted deportaría a más de cuatro millones de personas …” (que se beneficiarían de DAPA).  Rubio no contestó si o no, sino que dijo : “Debemos aplicar nuestras leyes, no apoyo DAPA, es incostitucional”, dijo el precandidato. “Debemos comenzar a aplicar las leyes de inmigración en nuestro país”.

El enojo de muchos en la base republicana se basa en la creencia -realmente no correcta- de que las leyes de inmigración no se están aplicando y que eso explica la presencia de 11 millones de indocumentados en este país.

También el miércoles en la mañana, George Stephanopolous de ABC News le preguntó a Rubio por qué no interfirió en la discusión entre Trump, Kasich y Bush durante el debate.

Rubio repitió de nuevo el plan delineado en un reciente libro y en el cual se daría una reforma “en tres partes” y que esencialmente requeriría probar que ya no hay inmigración indocumentada entrando por la frontera, que la frontera está controlada, para luego otorgar permisos de trabajo por al menos diez años sin tarjeta verde a los indocumentados.

La idea de controlar la frontera y luego lidiar con los indocumentados no es nueva, es un sistema “enforcement first” o “primero control” que han preconizado muchos republicanos por muchos años y que los precandidatos demócratas y activistas pro inmigrantes han calificado de “excusa” para retrasar la legalización de indocumentados.