Hay que cuidar nuestro planeta

Los hombres actuamos como si los recursos fueran inagotables en lugar de protegerlos como lo propone la UNESCO
Hay que cuidar nuestro planeta

La UNESCO se ha dedicado durante los últimos 20 años a recorrer todo el mundo para seleccionar lugares naturales y obras hechas por el hombre que ellos consideran excepcionales y que están calificando como “patrimonio de la humanidad”.

Su colección es de lo más disímbola, lo mismo incluye el puente de San Francisco, las pirámides de Egipto, y la muralla China, como el santuario de las mariposas monarcas en México, la selva amazónica, y para mi asombro, la comida mexicana. Estos son solamente ejemplos de una muy extensa lista.

Estoy de acuerdo en la importancia que tiene cada selección, pero considero que falta una importantísima, y es el globo terráqueo o la tierra misma, que es para mi gusto, el patrimonio más importante que tiene la humanidad y al que menos cuidado se le pone.

Navegamos en eso que puede considerarse como una nave espacial que es totalmente independiente de toda ayuda de terceros. Esa nave está sujeta a sus propios medios, y lo malo, es que a través del tiempo y del uso, estamos haciendo destrucciones irreparables.

Los hombres actuamos como si los recursos fueran inagotables en lugar de protegerlos y cuidarlos como la UNESCO propone se haga con sus nominados.

Mencionaré dos ejemplos ilustrativos de afectaciones que estamos haciendo:

Desde tiempos antiguos la humanidad se ha beneficiado con la miel de abeja que nuestros antepasados aprendieron a cultivar. Ahora resulta que los grandes productores del mundo, entre ellos el estado de Yucatán en México, están sufriendo por dos razones, una porque las enormes siembras de soya y diversos cultivos que han sido modificados genéticamente o tecnificados para incrementar su producción han reducido grandemente la cantidad de flores que las abejas necesitan para producir la miel, y dos, porque esos plantíos son regados con insecticidas que están acabando con las abejas.

En el caso del increíble milagro de las mariposas monarcas que viajan desde Canadá a Michoacán, México, huyendo del invierno, se ha ido reduciendo la cantidad de mariposas por dos razones. Una por la insaciable voracidad de los madereros que han seguido talando árboles en una zona protegida, quitándoles a las mariposas el espacio para invernar. Segundo, al igual que las abejas, se ven perjudicadas por el insecticida al que se ven expuestas en todo el camino y que mata a muchas de ellas.

Pareciera que los humanos nos beneficiamos del desarrollo acabando o destruyendo irreparablemente parte de nuestro patrimonio.

Contaminamos, acabamos con especies en aras de alimentarnos, y la humanidad sigue creciendo con un horizonte gris respecto al sostenimiento de futuras generaciones.

No estamos cuidando bien el patrimonio más importante de la humanidad.