Voces de California: los campesinos indigentes

Voces de California: los campesinos indigentes
Pablo Medina, un jornalero agrícola que queda desempleado luego de que un tren le corta las piernas en Stockton, California.
Luis Magaña, activista comunitario y organizador campesino en Stockton, California
Luis Magaña, activista comunitario y organizador campesino en Stockton, California

Me acerqué a un migrante que en una silla de ruedas esperaba cruzar la calle mientras se reacomodaba sus piernas artificiales de prótesis. Le pregunté a dónde se dirigía y así me compartió brevemente su historia: “Me llamo Pablo Medina, tengo 46 años de edad. Llegué aquí muy joven desde Maravatío, Michoacán sin papeles a trabajar en el campo. Estaba fuerte y joven y los contratistas agrícolas me preferían. Me pagaban como querían pero no me importaba, yo solo quería trabajar duro. Una noche de lluvia aquí en Stockton, por la calle que caminaba, estaba bloqueada por un tren detenido. Se me hizo fácil meterme debajo del tren por las vías para cruzar, se me atoro el pantalón, y en ese momento caminó el tren ‘mochándome’ una pierna primero. Al tratar de salir desesperado y con dolor, me agarró la otra, cortándomela toda desde arriba, así fue como perdí mis dos piernas. Me deprimí y ya no quise comunicarme con mi familia a Michoacán, quería que me dieran por muerto. No solamente perdí mis piernas sino toda mi familia.

Pablo Medina, un jornalero agrícola que queda desempleado luego de que un tren le corta las piernas en Stockton, California.
Pablo Medina, un jornalero agrícola que queda desempleado luego de que un tren le corta las piernas en Stockton, California.

“Ahora no me quieren ofrecer trabajo en el campo. Tengo mis manos fuertes para trabajar pero me rechazan. No recibo ningún beneficio, solamente cuento con mis manos y con ganas de seguir trabajando en lo que me gusta: el campo. Voy a una tienda mexicana donde me dejan pedir limosna en el estacionamiento porque tengo que pagar la renta de mi cuarto y si no la pago, tendré que vivir en la calle o bajo los puentes como han terminado muchos de mis compañeros campesinos.”

Pablo tiene razón, porque cada año va en ascenso los indigentes que trabajan en los campos agrícolas en muchas ciudades del Valle San Joaquín donde muchos terminan sumándose a las filas con otros indigentes no latinos en las calles y construyendo sus “casas” de cartón bajo puentes o predios abandonados.

Raúl Ávila es un jornalero del campo que vive en la calle en Stockton, California.
Raúl Ávila es un jornalero del campo que vive en la calle en Stockton, California.

Raúl Ávila, un jornalero agrícola que cada día sale de su pequeña tiendita de lona a las 4:00 de la mañana para esperar su ‘raite’ y llegar a los campos, me comentó. “Ya nos acostumbramos vivir así, lo malo es que la policía nos molesta sacándonos de aquí. Nosotros venimos a trabajar, no somos delincuentes tampoco queremos vivir de limosnas. No recurrimos a los albergues porque rechazan a los indigentes  latinos. Dicen que somos campesinos mexicanos y esos lugares no son para nosotros”

Es urgente políticas públicas por parte de las autoridades y funcionarios públicos que busquen soluciones de raíz a las necesidades del indigente en las que también sean consideradas las de quienes se esfuerzan para producir los alimentos para todos: los campesinos, sin importar cuál sea estatus migratorio.campes