Cada quien en su cama

El llamado 'divorcio nocturno' puede ser beneficioso para algunas parejas según sus necesidades, creencias culturas, religiosas y prácticas sociales
Cada quien en su cama
Muchas parejas modernas están retomando la vieja practica de dormir en cuartos separados o en camas gemelas bajo el mismo techo.
Foto: /Shutterstock

Dormir en el mismo cuarto pero en camas gemelas o en cuartos separados es una tendencia que se está dando cada vez más en las parejas jóvenes y de mediana edad.  Y  la práctica, llamada  “divorcio nocturno”, no está directamente ligada a problemas matrimoniales, desinterés sexual o deterioro del amor o la pasión.

“Es algo que se está dando cada vez entre las parejas por mutua decisión. Y en mi practica he visto que llegan a este acuerdo ante sus propias necesidades físicas y buenas horas de sueño”, explica la psicóloga Geny Zapata, vinculada al White Memorial Medical Center (WMMC) de Los Ángeles.

Entre las razones más comunes que la directora ‎ de Ciencias del Comportamiento del Programa de Medicina Familiar del WMMC ha encontrado, se encuentran: dormir más cómodamente ante problemas físicos, no escuchar el ronquido del compañero o la compañera de vida y el no despertar a la pareja al levantarse a diario a las 4 o 5 de la mañana para emprender la jornada laboral.

La decisión es muy subjetiva, resalta la experta en comportamiento humano. Todo depende de la pareja. Esta práctica puede ser beneficiosa para algunas parejas y contraproducente para otras.

Pros y contras

Algunos estudios realizados en torno a esta práctica, tan usada en Japón, Inglaterra y en las generaciones pasadas, han encontrado que el descansar en cuartos separados o bajo el mismo techo pero en camas gemelas ayuda a dormir mejor, tener un mejor respeto de la privacidad e independencia del compañero o la compañera e incrementar el deseo sexual.

Otras investigaciones, basadas más que todo en el aspecto psicológico de la nueva tendencia, apuntan a que la misma puede desconectar a la pareja, ya que se disminuye el tiempo compartido,  y no se estaría satisfaciendo las necesidades emocionales primarias de ambos individuos.

“Los beneficios y contras de esta práctica están muy ligados al factor cultural”, resalta Zapata. “Hay que tener en cuenta que en algunas culturas el dormir juntos en la cama matrimonial es parte integral de la convivencia y de la unidad de la pareja”.

Y es que como explica la entrevistada, hoy más que nunca, cuando las parejas modernas tienen menos horas para compartir, debido a los compromisos profesionales y horarios laborales, las horas que comparte una pareja acostada en una misma cama antes de consolidar el sueño, ofrecen un momento íntimo no solo para el encuentro sexual sino también para expresar sentimientos, preocupaciones, planes, resolver problemas y llegar a acuerdos que les permiten funcionar mejor como matrimonio y familia, en el caso de que tengan hijos.

Una decisión muy subjetiva

Como dijo inicialmente Zapata, la decisión de la pareja de dormir en diferentes camas o en cuartos separados es algo muy personal. Una de estas parejas, por ejemplo, es la formada por los populares actores Angelina Jolie y Brad Pitt, quienes en varias ocasiones han dicho que duermen en camas separadas y, hasta el momento, dicen estar más unidos que nunca.

“Pero aunque el paso del tiempo y los nuevos estilos de vida están llevando a las parejas a retomar esta vieja costumbre pero de una manera evolucionada, ya que están estableciendo una agenda para sus encuentros íntimos o conversaciones privadas, yo diría que antes de optar por esta práctica hay que analizar muy bien los pros y sus contras ya que en algunas parejas esta decisión compromete mucho las creencias culturales y las prácticas sociales”, concluye la psicóloga.

 

 

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