Soprendente descubrimiento tras la máscara de Tutankamón

La teoría de un arqueólogo inglés cambiaría la historia del famoso Rey Niño
Soprendente descubrimiento tras la máscara de Tutankamón

La noticia podría cambiar para siempre la concepción que hasta ahora teníamos no sólo del arte funerario del Antiguo Egipto, sino de la figura más conocida de esta legendaria civilización: la archiconocida máscara de Tutankamón, uno de los tesoros más preciados y visitados del Museo Egipcio de El Cairo, podría estar destinada realmente al cadáver de la reina Nefertiti en lugar de al célebre “niño rey”.

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Así lo cree al menos Nicholas Reeves, arqueólogo británico que esgrime diversas pruebas que validarían tan radical teoría. Para empezar, el hecho de que el escultor se haya tomado la molestia de incorporar orificios en las orejas de la máscara resulta completamente inusual en las representaciones mortuorias de los gobernantes masculinos egipcios, ya que, tal y como el propio Reeves concluye, “no existe en todo el Antiguo Egipto la certeza de un faraón cuyas orejas lleven pendientes”.

Busto de Nefertiti
Busto de Nefertiti

Pese a ser la principal evidencia que apuntaría a una mujer como destinataria de la máscara, no es la única. El investigador sostiene que el cartucho (la pequeña pieza donde se escribía mediante jeroglíficos el nombre del difunto) muestra una inscripción que ha sido claramente modificada, lo que apuntaría a que los tesoros encontrados en la tumba no pertenecerían a Tutankamón, sino a Nefertiti. Finalmente, una inspección cuidadosa a la estructura de la máscara arroja resultados desconcertantes en lo referente a su simetría, con los motivos dorados y azules de la parte posterior siendo diferentes a los encontrados en la delantera.

Reeves está decidido a corroborar su hipótesis con hechos. Por ello, dedicará el próximo mes a investigar la cripta con la esperanza de hallar dos cámaras secretas que, si su intuición resulta ser correcta, mostrarían al mundo los restos mortales de la reina terminando con cualquier atisbo de duda.

Sin duda, una sugerente posibilidad que cambiaría para siempre libros de texto, dogmas preestablecidos y la forma que tenemos de admirar este auténtico icono de la egiptología.