Globalización y terrorismo

Los radicales islámicos son opuestos a las leyes progresistas que se gestan últimamente en los países desarrollados.

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Globalización y terrorismo

No hay una versión única que explique por qué un grupo de terroristas desalmados tuvo que hacer utilidad de la violencia en Francia.  Sin embargo, la globalización es una de las tantas formas que nos permite una explicación con algo de coherencia de un proceso que se entremezcla de elementos religiosos, económicos y políticos.

Abdelhamid Abaaoud, el militante de ISIS que no solo dirigió el plan que mató a 130 personas inocentes en Paris sino también tomó parte directa en la guerra civil de Siria, nació en Marruecos y creció en Bruselas, Bélgica.

Durante su estadía en Siria, Abaaoud manifestó su desaire contra la cultura Occidental.  “Toda mi vida he visto fluir la sangre de la gente islámica.  Rezo que Dios los destroce su cuerpo a todos los que se oponen [a nuestra religión] y los extermine”, expresó.

Lo anterior explica la paradoja de la globalización.  Por un lado, este proceso mundial ha permitido una cantidad de beneficios económicos a muchos países.  China y algunos países latinoamericanos se han fortificado con las exportaciones de productos primarios e industrializados a diversos mercados del mundo.

Por otro lado, la globalización también ha demostrado ser un proceso económico de desniveles y un fenómeno social que tiende a homogenizar la cultura de los de arriba.

En este sentido, de acuerdo a la perspectiva de Abaaoud y otros individuos islamistas radicales, la globalización delimita sus opciones en las sociedades desarrolladas de Europa debido a que sus costumbres ultraconservadoras normalmente se chocan con una cultura europea altamente progresista

Los avances tecnológicos en las comunicaciones debilitan las costumbres religiosas islámicas y, al mismo tiempo, incrementan la hegemonía de la cultura occidental-norteamericana.

Los radicales islámicos son opuestos a las leyes progresistas que se gestan últimamente en los países desarrollados.  Mantienen otro concepto de derechos de la mujer, no están de acuerdo que tomen parte en el mercado laboral, mucho menos que tengan un posicionamiento similar a los hombres en la política.

Los derechos de los gays y lesbianas, según la perspectiva de los ISIS, son como una “abominación” de la globalización.  Este tipo de leyes y conductas no tienen cabida en sociedades cerradas del Medio Oriente.

Lamentablemente la ideología de los terroristas de ISIS no está solamente ubicada en Irak o Siria, sino que existen grupos de simpatizantes alrededor del mundo.  Existe una variedad de grupos (celdas) con sus propias estrategias y presumiblemente con un solo objetivo: contrarrestar a la cultura globalizadora europea-norteamericana.

Lo preocupante es que siempre hay una posibilidad de que una célula o un grupo de simpatizantes del ISIS reaccionen y lleguen a cometer un acto terrorista en cualquier parte del mundo.