El asesinato del carácter de Jorge Carpio

El caso de Arnoldo Vargas cobro notoriedad internacional por tratarse de un político muy poderoso del Oriente de Guatemala y porque su arresto se produjo durante los últimos días de las elecciones presidenciales de 1990
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El asesinato del carácter de Jorge Carpio
Jorge Carpio durante un campo pagado en 1991. /Youtube

Diariamente en Guatemala se registran hechos de distinta naturaleza: políticos, sociales, religiosos, bochinches, linchamientos etc.  La mayoría, al momento de ser expuestos ante la opinión pública trascienden internacionalmente.  Sin embargo, con el transcurrir del tiempo y en la medida que nuevos hechos son puestos al descubierto, aquellos que merecieron nuestra atención, se convierten en noticias del pasado aunque estén emparentados con la realidad de nuestro presente.

En esta oportunidad, traigo a colación, un hecho que en su tiempo cobro interés y fue objeto de grandes despliegues noticiosos tanto nacional como internacional.  Se trata del “Asesinato  del Carácter”  del entonces candidato presidencial Jorge Carpio Nicolle, amplio favorito para ganar las elecciones presidenciales  de 1990.

Esta expresión propia de la jerga política gringa conocida como “Character Assassination”, significa  acabar con la reputación de un individuo.  Se trata de desacreditar a un contendiente con infundios personales, amorosos y políticos en su contra.

A juicio muy personal,  Jorge Carpio (que en paz descanse), se convirtío en el primer político victima de esta modalidad, bastante común aquí en Los Estados Unidos. Sus adversarios, al sentirlo ganador le tendieron una de las conspiraciones políticas  mas sucias de nuestra historia.  Lo asociaron con Arnoldo Vargas, quien a su vez  fue acusado de narcotraficante.

Así lograron destruir su reputación, le pisotearon su estima, degradaron su imagen y lograron desanimar a sus seguidores haciéndoles creer que Jorge Carpio,  estaba financiado por  el narcotrafico.

El caso de Arnoldo Vargas cobró notoriedad internacional por tratarse de un político muy poderoso del Oriente de Guatemala y porque su arresto se produjo durante últimos días de las elecciones presidenciales que tomaron lugar en diciembre de 1990, en su segunda vuelta.  Ese  hecho le marco el final a las aspiraciones del finado Jorge Carpio de convertirse en presidente de nuestro país.

Arnoldo Vargas, por su parte, fue extraditado a Estados Unidos, donde fue  juzgado por un delito que no cometió y aún permanece tras las rejas cumpliendo una condena de 35 años en una cárcel federal.

El caso de Arnoldo Vargas es muy serio y merece nuestra atención pues el hombre  no es más que  un simple preso político que fue usado como chivo expiatorio por Vinicio Cerezo y Jorge Serrano para completar una de  las conspiraciones políticas mezquinas de nuestra historia moderna y que terminó con el  asesinato de carácter de Jorge Carpio.

* Las opiniones expresadas en estas columnas son responsabilidad de su autor y no representan necesariamente la postura del diario La Opinión